La única enóloga del grupo Faustino está en Campillo

Ruth Rodríguez Ascacíbar

RUTH Rodríguez Ascacíbar, la primera mujer entre diez enólogos del grupo Faustino

Es el reino de los pájaros invisibles. Se escuchan, pero no se dejan ver. Estamos en lo que llamamos el Monte de Laguardia, a 700 metros de altitud, al amparo de la Sierra, donde Bodegas Campillo tiene sus mejores viñedos.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

Cepas de entre 30 y 40 años, la mayoría Tempranillo, aunque también hay una pequeña parte de Chardonnay y Viura.

Sin los pájaros a la vista, en esta mañana luminosa de noviembre, se diría que otros seres, sin alas, estamos bajo la protección de la Sierra madre, entre nosotros la única enóloga del grupo Faustino, Ruth Rodríguez Ascacíbar; además del director de Viticultura del Grupo Faustino, Ricardo Goñi; y la directora de marketing del Grupo, Elena Larrea.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

RUTH Rodríguez Ascacíbar, única enóloga del grupo Faustino, y Ricardo Goñi.

¡Cuántos sueños alberga esta Comarca, como los de Julio Faustino Martínez! ¡Cuántos proyectos navegables en un territorio, con sus pueblos, donde el paisaje vitícola actúa como condicionante, pero son las personas las que van creando el gran vino, las que se fueron y dejaron el legado, las que permanecen con tan alta misión.

En el reino de los pájaros invisibles

Muchos son los renques orientados de norte a sur, esa hermosura de hileras donde duermen los últimos colores del otoño de 2021, con la Sierra protegiéndonos. “Hacia el sur, es la mejor orientación -estima Ricardo Goñi, director de Viticultura del Grupo Faustino-. Aquí las nubes se quedan sujetas en lo alto de los riscos de la Sierra, al igual que las tormentas, que descargan al otro lado y llegan aquí disminuidas”.

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SOBRE el otoño de las viñas, en la lejanía se alza la villa de Laguardia.

“En total tenemos 75 hectáreas en esta zona -informa Ricardo Goñi-. Las parcelas se llaman, Ysios (al lado de esa bodega), La Encina, Corrales, ésta de aquí es Las Siete hectáreas, y tenemos la viña Villalba, La Tejera, La Veintidós hectáreas, Los Chopos (vamos a ir ahora, que está más arriba), Carretera de Vitoria, o El Pinot (donde reinjertamos otra variedad)”.

“En lo que al Grupo Faustino se refiere, el 24 de agosto comenzamos la vendimia en La Mancha. El 6 de septiembre comenzó en Rioja y Navarra. El 8 de octubre la iniciamos en Ribera del Duero, terminando el martes 26 de octubre. Y aquí la finalizamos el miércoles 20 de octubre.

En las entrañas de Bodegas Campillo

Ruth Rodríguez Ascacíbar

BODEGAS Campillo, 31 años a los pies de Laguardia. (Foto Jose Miguel Rodriguez Martinez).

Ya en la Bodega, habiéndonos despedido de Ricardo Goñi, me acompañan Ruth Rodríguez Ascacíbar, a quien he venido a entrevistar, y Elena Larrea.

.- ¿Cómo llamáis a esta Sala tan hermosa, Elena?

No tiene un nombre específico, pero es un homenaje a aquellos viajes en barco que hacía el vino dentro de las barricas. Es la principal sala de barricas de Campillo. Gracias a aquellos viajes se descubrió que cuando el vino llegaba a destino, después de pasar unos meses en la barrica, el vino estaba distinto, mejor. Allí empezaba la barrica a hacer su trabajo.

Así pasaba de ser un vino joven a un vino criado en barrica. Por eso esta sala tiene la forma de un casco de barco invertido, con sus cuadernas, homenajeando el papel que juega la madera en vinos de crianza y reserva.

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LA NAVE de barricas, tan hermosa y especial.

La intrahistoria del Museo Guggenheim

En cada sala una historia que contar. Aquí nos encontramos con unas botellas en cuya etiqueta vemos la silueta del museo Guggenheim de Bilbao.

“Cuando aún estaba en pleno proceso la elección por parte de la Fundación Guggenheim de la ciudad en la que situar en Europa su museo (también se barajaba Venecia), el Gobierno Vasco quiso que los miembros de la Fundación viesen “las cercanías de Bilbao”, para que visitaran qué otros lugares vendrían a ver todos aquellos que en el futuro pasaran por el Museo Guggenheim”. Es el relato de Elena.

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EN el nicho 33, uno de los primeros dibujos de Frank Gehry sobre el Museo Guggenheim.

“Rioja Alavesa era ya entonces un lugar deseado. Así fue cómo un día nos llamaron desde las instituciones vascas para plantearnos que la gente de la Fundación Solomon Guggenheim vendría a ver Bodegas Campillo.

“Aquí vinieron una tarde de octubre, que debía llover a mares, sin prensa alguna. Aquí probaron los vinos, recorrieron las instalaciones de la bodega, quedando tan encantados que esta visita fue uno de los puntos de inflexión por los que se decidieron a ubicar el museo Guggenheim en Bilbao, por lo cual estamos muy orgullosos”.

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ETIQUETA utilizada para las botellas destinadas al Museo Guggenheim de Bilbao.

.- ¿Y estas botellas con la etiqueta con la silueta del Museo?

Fueron ellos los que quisieron que nuestro vino estuviera presente el día de la inauguración del Museo.

Así que Campillo y el Grupo Faustino se hicieron presentes en la inauguración del Guggenheim. Su vinos estuvieron durante un tiempo en la tienda del museo, y ahora que recientemente han celebrado el 20 aniversario, hemos hecho una edición especial conmemorando aquel día. Tenemos una vinculación muy especial con el Museo.

.- Contadnos que imagen es la que vemos sobre el nicho de botellas nº 33 de la bodega.

Es el dibujo del museo Guggenheim, creado por Frank Gehry. De hecho las primeras etiquetas que se hicieron nos las cedió el museo con unos diseños del arquitecto canadiense.

Un revolucionario en el mundo del vino (y II)

Ruth Rodríguez Ascacíbar

JULIO Faustino Martínez recibiendo en 2012 el Premio Ilustres del Vino de Rioja.

Pienso que si el Museo Guggeheim de Bilbao pudiera alojar en sus instalaciones la bodega Campillo, con todas y cada una de sus estancias, ésta sería su exposición más fascinante. Hasta la Ría de Bilbao se tendrían que llevar el espíritu de Julio Faustino Martínez, de Oyón-Oion, creador del grupo Faustino, quien dejó en Campillo el rastro profundo de su alma.

En su bodega de Laguardia está él por todas partes… Tras recorrer la sala de barricas, o el imponente botellero que da sentido a sus arcos arquitectónicos, donde reposa el vino vivo que se descorchará en medio mundo en las próximas décadas, o los nichos de calma que esperan a los viajeros conocedores del santo y seña de la bodega … subimos, sin prisa, hablando por la gran escalera de caracol hacia la planta alta, donde nos espera una cata de cuatro vinos.

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El Blanco fermentado en barrica nueva de roble francés y americano, con 85% Viura, que aporta una buena acidez; 15% Chardonnay, que le otorga egolosidad y ese toque expresivo en nariz, además de más cuerpo y estructura.

El Campillo Reserva Colección de 2016, 100% Tempranillo de parcelas del Monte de Laguardia que hemos visitado. Criado en barrica, un 70% roble francés, un 25% en roble americano, con 1/3 de barrica nueva cada año. Tiene 26 meses de Crianza en barrica, para permanecer después dos años más en botella.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

CORCHO de una de las botellas catadas, donde está impresa la imagen de la bodega.

El Campillo 57, cuyo reclamo me ha traído hasta aquí, ya presentado por Elena y por Ruth, destacando ésta su fruta negra y la gran mineralidad de los suelos donde crecen sus cepas. “Se nota que es un Tempranillo de Rioja Alavesa, con un pequeño aporte de Graciano. Es un vino único”.

Por último cataremos al Raro, un vino que proviene de un viñedo de 80 años inscrito como viñedo singular, con Tempranillo y Tempranillo peludo. Elaborado en depósitos de 10.000 kilos. “Con Raro utilizan barricas de roble francés 100%, de dos tonelerías muy especiales. El bello durmiente se pasa 26 meses en barrica, saliendo como reserva, y luego descansa en botella  otros dos años”, precisa Ruth.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

RUTH Rodríguez Ascacíbar posando para el Blog.

“ ‘Tienes que hacerlo bien, Ruth’…

Si para don Julio esto era un sueño, yo no puedo fallar”.

.- Cuando llegaste como enóloga a Campillo, Ruth, ya habías rodado por el mundo del vino.

Comencé estudiando ingeniería técnica agrícola en Logroño. El campo me apasiona desde niña. Mi abuelo Benito era un gallego que se vino a vivir a La Rioja, trayéndose con él plantas de las cepas de Galicia, de hecho con sus cepas elaboramos vino blanco.

.- ¿De qué variedad?

Ni él lo sabía, pero yo creo que es Godello, y algo de Treixadura. Son de la zona de Orense.

.- ¿De ahí te viene la pasión por el mundo del vino?

Ruth Rodríguez Ascacíbar

LAS manos de la enóloga abriendo las botellas para catarlas con el Blog.

De ahí precisamente. Cuando terminé de estudiar Agrícolas, hice dos años más de Enología y al terminar me marché a Chile, donde estuve trabajando medio año. Después volví a Europa, a la isla de Sicilia. Y más tarde marché a Nueva Zelanda.

.- Hasta que volviste a tu tierra.

Soy de Logroño, pero me gusta mucho Rioja Alavesa. Antes también estuve tres años trabajando en Toro, y en Ribera del Duero otros dos años, y volví a Rioja en el año 2004. Aquí estuve trabajando doce años en Bodegas Izadi, hasta que me he incorporado al proyecto de Campillo, que por estar en Rioja Alavesa fue un proyecto muy atractivo. Soy de esas personas enamorada de Rioja Alavesa.

.- ¿Con qué te has encontrado en Bodegas Campillo?

Ruth Rodríguez Ascacíbar

JUNTO a uno de los pinturas expuestas en la bodega.

Llevo aquí dos años, desde 2019. Me he encontrado con un proyecto muy bonito y con unos vinos maravillosos. El grupo Faustino tiene muchas hectáreas de viñedo propio repartido en varias denominaciones, con 350 hectáreas en Rioja Alavesa. Contar con una masa de viñedo propio en esta zona tan privilegiada como es Laguardia es fundamental.

.- ¿Ahora de qué se trata?

De mantener el nivel e ir dando diferentes toques. Para mí Campillo es una bodega pionera en Rioja. Fue de las primeras bodegas que se construyeron con su viñedo alrededor, algo soñado, elaborando una viña que puedes estar controlando durante todo el año. Había catado el crianza, el blanco fermentado en barrica también. Me faltaba por catar el Raro y el Campillo 57.

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.- ¿Cuándo cataste estos dos últimos?

Los caté poco antes de venir. Fue una de las cosas que me convenció de que es un proyecto interesante.

.- Has dicho ir dando diferentes toques. ¿A qué te refieres? ¿Cuáles serían tus toques?

A mí siempre me ha gustado centrarme en el viñedo, porque al final un vino tiene que ser el fiel reflejo que hay en el campo. Tenemos la suerte de contar con estas parcelas que podemos elaborar por separado, porque esta bodega está muy bien pensada para elaborar un vino y seguirlo muy bien por separado, por los depósitos que tenemos, por las barricas.

Eso es lo que me gusta, marcar la personalidad de un vino desde el principio hasta el final. Campillo está pensado para hacer vinos de crianza en barrica y crianza en botella. La crianza en barrica hay que marcarla y a cada vino le va un tipo de barrica diferente. Cada tonelería da una personalidad a sus barricas. Y a cada tipo de vino le va una barrica diferente.

“Entender el vino desde un principio”

Ruth Rodríguez Ascacíbar

EL VINO y su mundo de aromas…

.- Entender un vino desde el principio, eh!

Al vino hay que entenderle desde un principio. Y al consumidor le tiene que gustar el Raro por lo que es, o el Campillo 57 igualmente. Por lo que son. Eso viene del campo, pero también se da un minucioso proceso de crianza. Aquí contamos con unas naves de barricas y un botellero inmenso. Los vinos salen con una larga crianza en botella cuanto están hechos definitivamente.

Nunca hay prisa por sacar un vino, el vino sale solo cuando está.

.- ¿Pesa la Historia de esta bodega (en referencia a la vida y obra de Julio Faustino) en la responsabilidad de una enóloga?

Es un impulso que te mantiene alerta constantemente. Escucho en mi interior: “Tienes que hacerlo bien, Ruth”. Eso me hace estar con todos los sentidos puestos todos los días del año. En vendimias, o cuando cato el vino de unas barricas, o cada vez que hago una mezcla…

Hay que dar la talla. Si para don Julio esto era su sueño, entonces yo no puedo fallar. Al final, la enología es un trabajo de responsabilidad.

“Rioja es especial, y Rioja Alavesa todavía más”

Ruth Rodríguez Ascacíbar

.- ¿Cómo ves a Rioja Alavesa dentro de los retos globales que tiene el vino en el siglo XXI?

Rioja es especial, y Rioja Alavesa todavía más.

Dentro de la globalización tenemos que saber defender lo nuestro. Al final somos una comarca que lleva viviendo del vino cientos de años. Cada vez que veo una cepa centenaria me pregunto cuántas generaciones de una familia la han podado. Tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, padres e hijos. Es bonito ver que en Laguardia, Villabuena, Samaniego… queda mucha gente joven cultivando las viñas.

.- ¿Ves identidad y raíces en Rioja Alavesa?

Estamos en una comarca que ha vivido del vino durante siglos y que puede seguir viviendo del vino si se hace bien, si se mantiene la identidad que tiene esta zona. Creo que no deberíamos globalizarnos, para eso tenemos la tradición y seguir haciendo las cosas bien, con talento.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

CARMEN y Lourdes Martínez Zabala, Ruth (abajo a la izq) y Elena Larrea (abajo a la dcha).

 

.- ¿Cómo se está abordando en Campillo ‘el reto verde’, el de la sostenibilidad y la ecología?

En el campo hay ya mucha labor hecha, porque como tenemos mucho viñedo propio en Laguardia, estamos abordando la viticultura desde el punto de vista de la sostenibilidad. Cuando se ha hecho una plantación de viñas se ha intentado mantener bien los ribazos junto con los árboles que estaban ahí antes de que nosotros llegásemos.

También estamos apostando por las cubiertas vegetales, para que la tierra no se erosione tanto con los cultivos, empleamos la ‘confusión sexual’ en nuestros viñedos, que eso hace que se respete la fauna propia de la zona.

.- En cuanto a los vinos…

Ruth Rodríguez Ascacíbar

La gama del Niño sale con sello vegano porque todos los productos que utilizamos en la elaboración lo son.

.- ¿Ni tan siquiera utilizáis clara de huevo?

Hace ya mucho tiempo que no utilizamos clara de huevo. No hay en nuestros vinos veganos nada que sea de origen animal. Los clarificantes que utilizamos son de origen vegetal, tampoco utilizamos gelatinas. Ahí vamos trabajando. Pero la clave está en el campo. Esta es una zona en la que a veces te ataca el oídio o el mildiu, y si hay que utilizar un producto convencional, se utiliza.

El sueño de tener una bodeguita

.- ¿Albergas el sueño personal de tener tu bodeguita, un lugar donde vinificar vinos propios?

Ruth Rodríguez Ascacíbar

LAS manos de la enóloga de Campillo.

Ay, sí, aunque sea con una hectárea de viñedo. Siempre he estado trabajando para otros, pero en casa hemos elaborado vino con mi abuelo, vino blanco, que para nosotros siempre ha sido una maravilla, de las variedades gallegas que antes te he contado. Que mi abuelo tiene en Albelda nuestras cepas (así en presente, homenajeando al abuelo). Pero como proyecto personal… ¡qué enólogo no ha soñado con eso! Ya veremos.

.- Mientras tanto…

Entregada a Campillo. Soy de las que se entrega al 100% a los proyectos en los que trabaja. Los vinos de Campillo los siento como propios.

.- En ese proyecto personal con el que sueñas, ¿harías vinos muy diferentes?

Tendría menos medios y lo tendría que afrontar de manera diferente. Sería algo más artesanal.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

SU ABUELO Benito, en Albelda, presente en la conversación con Ruth.

.- ¿Son los medios de una gran bodega más importantes que nunca?

Son importantes. Tienes que tener buenos medios, porque ahora haces vino que va a China, al otro lado del mundo. Son vinos que se tienen que conservar ciertos parámetros que, si no tienes medios, a lo mejor no aguantarían tanto meneo.

.- ¿Tenían las bodegas en las que trabajaste fuera de España (Sicilia, Chile o Nueva Zelanda), los medios que tiene Campillo?

Donde había menos medios podría ser en Sicilia. Son más artesanales, porque allí hay bodegas pequeñas. Pero en Chile o Nueva Zelanda las bodegas estaban muy bien equipadas.

.- ¿Dónde emerge más la buena enóloga, en un lugar como en Sicilia, o aquí en Rioja Alavesa?

Ruth Rodríguez Ascacíbar

En Sicilia emergió una Ruth con más instinto de supervivencia. Aún te lo tienes que currar más. Allí aprendí mucho de las situaciones, y de mí misma. Pero te digo una cosa: luego los medios los tienes que saber utilizar.

.- ¿Cómo es trabajar en una bodega grande?

Es muy diferente a un proyecto personal. Si tuviera una hectárea tendría que hacer lo que pudiera, pero una bodega grande es complicada porque al final tienes que cumplir año tras año ciertos estándares, mientras que en un proyecto pequeño te dices “bueno, aquí lo que salga”. En una bodega grande intentas, por ejemplo, que el factor añada no se vea tanto. Y para eso tienes que tener medios.

2021… el año más difícil de su trayectoria

Ruth Rodríguez Ascacíbar

.- ¿Cuánto tiempo necesitarás para decir “ya está, controlo la Enología de Campillo”?

Buá, mira… todavía no lo tengo controlado. Llevo dos años y te puedo decir que este año ha sido probablemente el año más duro de mi trayectoria profesional. Llegar a un proyecto grande y empezar a hacerlo tuyo… todavía estoy en ello.

.- Con lo que sabes de Campillo… ¿está en el lugar que merece a nivel nacional e internacional?

Es una pregunta difícil de contestar. Elena sabe mejor dónde está Campillo hoy en día, y dónde debiera estar, porque yo, honestamente, quizá no sea consciente de ello.

“Vamos por buen camino -contesta Elena-, pero todavía nos queda recorrido. Sobre todo la parte internacional. A nivel de Grupo, nuestra marca más poderosa es Faustino. Pero Campillo aún ha de hacer su camino”.

.- Campillo es la niña mimada, la más mimada, pero lleva otro ritmo.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

NOMBRE situado a la entrada de la bodega.

Su trayectoria ha sido distinta -indica Elena-. Está muy bien afianzada en el mercado nacional y todavía tiene recorrido en el internacional. Eso es lo que estamos trabajando en estos momentos.

.- ¿Cuántos enólogos / enólogas hay en el Grupo Faustino?

En Faustino hay diez enólogos que interactuamos mucho, intercambiando mucha información, con un ambiente muy bueno. Luego cada cual es de un padre y una madre distinta.

.- Y de un abuelo gallego, que por cierto se llama…

Benito. Mi abuelo gallego se llama Benito. Gracias.

El enólogo de Faustino, Juanjo, es muy tecnológico. Controla muy bien la maquinaria. Es una cabeza diferente. Luis, de Marqués de Vitoria, es el que más tiempo lleva en el Grupo, que ya estuvo con don Julio mucho tiempo. Es más tradicional. Le encanta el campo… Yo he tenido una acogida buenísima por parte de todos ellos.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

.- ¿Y tú cómo eres?

Yo tiro mucho a lo tradicional, porque soy muy de campo y me gusta pensar los vinos desde el viñedo. ¿Sabes?, como que previo a las vendimias, según voy catando la uva, ya me voy imaginando lo que quiero hacer. En el tema tecnológico me cuesta más entrar, pero me gusta escuchar a Juanjo y que me contagie su punto de vista. Yo sola no me metería en esas zambras.

.- ¿En qué te gustaría que dentro de diez años se notara que Ruth llegó a esta bodega en 2019?

Hay tres parcela que ya las tengo entre ceja y ceja. Sí que me gustaría poder sacar un vino de cada una de esas parcelas, ¿sabes? Esta mañana hemos pasado por allí al visitar el viñedo. Los tres serían tintos y llevarían barrica, quisiera ver cómo se comportan, y escucharía lo que pide cada vino.

.- ¿Tienes en Campillo esa libertad para crear?

He sentido que sí la voy a poder tener. Sí.

.- Eso es muy importante.

Sí que lo es. Esa libertad existe, y eso me gusta.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

.- En ese viaje que te ha llevado por el mundo, ¿dirías que cada cual va a su bola, o que va a su bola sabiendo lo que hacen los italianos, los franceses, los alemanes…?

Tengo la sensación de que Chile mira mucho a lo que se hace en Europa, y estaban muy abiertos a lo que se pueda pensar de ellos, elaborando queriendo gustar a mucho tipo de gente, mientras que Italia elabora más para ellos mismos, como creo que se hace en España.

.- ¿Quiere Campillo gustar en el mundo entero?

Ahora mismo Campillo respeta mucho la tradición, dando valor al viñedo de Rioja Alavesa, pero con una visión más internacional. Ahora mismo los vinos de Campillo se pueden beber en cualquier sitio y ser súper apreciados.

.- ¿Cuántas botellas salen al año de Campillo?

Elaboramos entorno a un millón cien mil kilos de uva… que si hablamos de todo el grupo, la cifra se va a 14 millones de kilos de uva.

En Campillo podemos ir al detalle, porque un millón cien mil kilos se pueden elaborar por el tipo de bodega que tenemos, con depósitos de diferentes dimensiones.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

Lourdes y Carmen Martínez Zabala esperan de Ruth…

.- ¿Campillo mira a Campillo, o Campillo mira de reojo al resto del Grupo Faustino?

Cada uno del grupo tiene su propio camino. Campillo mira a Campillo.

“Cada bodega -interviene Elena- tiene su esencia, su estilo. Tiene su manera de hacer las cosas. Y aunque se comparta la información y se caten todos los vinos de manera conjunta, luego cada cual tiene su identidad. Eso es lo que don Julio quería. Y de hecho, Lourdes y Carmen, que son sus hijas, también lo tienen muy claro, habiendo heredado esa visión de su padre”.

.- Elena, ¿qué crees que Lourdes y Carmen esperan de Ruth?

Es la primera mujer enóloga que tenemos en el Grupo.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

LA BODEGA de Laguardia tiene su sello particular.

.- Ah, Ruth es la única enóloga del Grupo Faustino, no lo sabía.

Lourdes y Carmen esperan que Ruth continúe con el legado de don Julio, y que lleve a Campillo a lo más alto. No tengo ninguna duda que Ruth nos va a ayudar a conseguirlo. Ella hará cosas muy grandes.

.- Bendita presión, eh Ruth!

Recuerdo, antes de empezar a trabajar aquí, la entrevista que mantuve con Lourdes. Le pregunté si, llegado el caso, podríamos comprar una uva que me gustara. “Tú no te preocupes, que así será”. Eso era importante para mí ya entonces. Y luego lo he seguido sintiendo.

.- Tu abuelo Benito murió hace años, aunque a veces hablas de él en presente.

Murió por cierto el mismo día que me iba a Chile.

Ruth Rodríguez Ascacíbar

.- ¡Qué dices!

Sí. Murió cuando yo estaba de viaje, volando hacia Chile. Estaba ya malito, y falleció aquella noche. Yo llamaba a casa para preguntar por mi abuelo. “No te preocupes, el abuelo está bien”. Aquello no me sonaba creíble. Finalmente me lo dijeron a los quince días de estar en Chile.

.- Tienes presente al abuelo, ¡eh!

Mi abuelo era un crack. Hacía de todo. Hacía vino, hacía sidra, era un apasionado. Le encantaba el campo, que eso lo he heredado de él. Su vino blanco lo elaboraba en dos barricas que teníamos, con una prensa manual. Venían sus hermanas de Galicia a hacer la vendimia con sus maridos. Qué tiempos!

.- ¿Qué te dijo la última vez, cuando te despediste de él antes de viajar a Chile?

Sólo puedo decirte que estaba orgulloso de mí…

Ruth Rodríguez Ascacíbar

RUTH, mirando por una ventana de Campillo el Paisaje que la enamora.

Ha sido una mañana sorprendente. Mucha luz en la viñas. Luego las nubes han taimado la luz, que ha vuelvo a emerger, hasta que el sol se ha vuelto a ocultar, pareciendo que se apagaba el día… Lo que no se han apagado han sido los vinos de Campillo.

Tras la conversación, los volvemos a catar. “Fíjate cómo sale el sabor a melocotón de la barrica, ¿lo notas?” “Sí” “Es espectacular”, decimos casi a la vez Elena y yo.

“Con el tiempo estos blancos con barrica se pueden oxidar, pero en estos blancos que tienen barrica eso les hace más complejos”, indica Ruth.

Desde sus botellas abiertas, los vinos, más vivos que nunca, nos llaman. Los vertemos en las copas. Los movemos, para respirar luego su aroma. Mientras escribo estas últimas palabras en el Blog Rioja Alavesa, siento que aquel aroma permanece en el recuerdo del cielo de mi paladar.

10 Comentarios

  1. Antton Guridi

    Qué lujo contar con enólogas con el recorrido profesional, la formación y el entusiasmo de Ruth! No hay más que contemplar sus manos.

    Respecto a lo que no se ve, necesito preguntar a qué se debe el título del reportaje “En el reino de los pájaros invisibles”, que me resulta tan bonito como chocante, a la vez que literario y llamativo. Pero no acabo de ver cuál es la intención que lleva, si es que es así. Enhorabuena, todo me encanta, el título incluido, una vez más!

    12-Dic-21 · 8:34 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Antton.

    En los viñedos de Monte Laguardia escuchaba a los pájaros, pero no los veía, pero además el título es para mí una metáfora. “Los pájaros invisibles” encarnan a las personas de la Comarca que trabajan día a día durante el año, a los que sin embargo no vemos. Ellas y ellos cantan/trabajan. Yo necesito un Blog para verles, sentirles de cerca y mostrar su trabajo.

    No obstante, sobre la cuestión primera, la que evoca a los invisibles pájaros cantores, le pregunté al ornitólogo de la Sociedad Aranzadi, Gorka Belamendia, que fue Premio Periodismo Ambiental 2020.

    Su respuesta, de la que estoy muy agradecido: es formidable:

    “Hola Julio. “El reino de los pájaros invisibles” es un título perfecto para entender la etapa preinvernal en la que nos encontramos.

    En ornitología, las semanas previas al invierno se convierten en el preludio de un acontecimiento increíble, motivado al fin y al cabo por la llegada de cientos de miles de aves procedentes de Centro y Norteuropa que se quedan a invernar en nuestras tierras. Entre ellas, arriban sobre todo si hace frío, miles de túrdidos, un conjunto de especies igual más conocidas como “malvices”. A esta familia pertenecen los zorzales comunes, alirrojos, charlos y reales.

    Se distribuyen por los sotos, las viñas y los bosques de la Península. Entre ellos destacaban los zorzales alirrojos, una especie migradora que cría en las altas latitudes de Europa.

    Este año, durante el mes de noviembre, hubo dos días en los que arribaron grandes bandos de esta especie a Araba, muchas de las cuales se quedaron en los carasoles de Sierra Cantabria al abrigo de su bonanza climática y al sabor de las uvas abandonadas en las viñas. Son aves muy cantarinas y notorias en cuanto al sonido que emiten, pero son poseedoras de un plumaje críptico que hace que se confundan con el ocre de la tierra, de las vides, del sarmiento…

    Rioja Alavesa se llena en especial de zorzales alirrojos, un zorzal de pequeño tamaño y bastante compacto. Su plumaje marrón-grisáceo con el dorso blanco con listas oscuras hacia las regiones ventrales hace que cuando está posado en el suelo desnudo sea difícil de ver.

    Resulta habitual escucharle una estridente y rápida secuencia de chirridos y chasquidos que recuerda al gorjeo de las golondrinas. El conjunto de decenas de ellos, seguramente centenares en pocas hectáreas, hace que el campo siga vivo en esta época aunque su creador se haga invisible a nuestros ojos”.

    12-Dic-21 · 8:44 pm | Permalink
  3. Jesús Mari Eizmendi

    Te agradezco Julio la alusión que me hiciste en el primer artículo de Julio Faustino Martinez. Tras estos dos reportajes entrevistas, el Blog se ha quitado la cojera, sea dicho con afecto y reconocimiento, teniendo en cuenta que soy un asiduo lector de este blog.

    El recuerdo y el homenaje que se hace a Julio Martínez es merecido. Hombre fruto de Rioja Alavesa, nacido en una familia de vitivinicultores de Oyón que desde joven asumió las tareas familiares y se forjó en las ventas directas que con su auto realizaba por los pueblos de Bizkaia y Gipuzkoa. Comentaba Ana Gómez de Segura que era un trabajador perfeccionista, que poseía el don de tener una visión estratégica. Fue un gran emprendedor.

    Una vez que consolidó su empresa en Oyón se lanzó a realizar su sueño, como lo define Julio Flor, de pensar y ejecutar la bodega “chateau” en Laguardia. Localidad que consideraba referencia para Rioja Alavesa, donde, en los primeros años de la década de los 80, proponía que en Laguardia se debería fundar una Facultad universitaria dedicada al vino como desarrollo de la reciente “Casa del Vino” creada por la Diputación Foral.

    Por otro lado, Julio Faustino ya tomó la decisión innovadora en aquel momento de implantar el viñedo en la zona norte de Laguardia, cercano a la Sierra, donde había cereal y tierras yermas. Este nuevo viñedo fue parte importante de la base vitícola de Campillo. Aquella decisión estratégica fue seguida por muchos viticultores de Elvillar, Lanciego, Kripan y Yecora. En esto también fue innovador y generador de riqueza para la Comarca.

    12-Dic-21 · 8:49 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Eskerrik asko, Jesús Mari.

    12-Dic-21 · 8:58 pm | Permalink
  5. Jesús Mari Eizmendi

    Quisiera dejar constancia de algo más sobre la figura de Julio Faustino Martínez.

    Anteriormente, en los años 70, llevó a cabo otra operación muy importante en la zona donde transcurre la carretera entre Oyón y el cruce hacia Laguardia: transformó una zona pedregosa con pequeñas parcelas utilizando maquinaria pesada para nivelar el terreno. En esto también contó con la ayuda del ingeniero Javier Fernández de Bobadilla, que falleció joven. Fue él quien me comentó la audacia de invertir en tierras que eran marginales y ponerlas en valor.

    En una de las fotografías de la primera parte (publicada el pasado 1 de diciembre en el Blog Rioja Alavesa) se puede ver en la inauguración de la Bodega Campillo al entonces Consejero de Agricultura, Jose Manuel Goikoetxea. Persona que tuvo mucho que ver en las políticas de apoyo a la Comarca. Teniendo en aquellos años bastante audiencia en el Consejo Regulador de la DO Rioja.

    Eso es todo. Eskerrik asko

    12-Dic-21 · 9:12 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Mila esker, Jesús Mari

    12-Dic-21 · 9:19 pm | Permalink
  7. Miguel Larreina

    De acuerdo con Jesús Mari en sus apreciaciones sobre Julio Faustino y José Manuel Goikoetxea. En este país somos de memoria frágil y no reconocemos suficientemente la labor de los pioneros que en los años setenta y ochenta revolucionaron la comarca. En el libro de Oyón, de inmediata aparición, se reconoce por fin la labor de alguno de ellos.

    13-Dic-21 · 7:31 am | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Ganas de tener ese nuevo libro de Oyón en las manos. Voy adelantando la enhorabuena. Muchas gracias, Miguel.

    13-Dic-21 · 8:21 am | Permalink
  9. Antonio Mijangos

    Julio: He leído despacio tu entrevista con Ruth Rodríguez Ascacíbar y te digo que he aprendido mucho. Hay frases lapidarias llenas de enseñanza para los vitivinicultores y los que amamos nuestra Rioja alavesa: “al final un vino tiene que ser el fiel reflejo de lo que hay en el campo”, dice Ruth. “Lo que la naturaleza no da, tampoco lo da la Universidad de Salamanca”, decían los antiguos. Es buenísimo que los enólogos reconozcan “que, para hacerlo bien y dar la talla, hay que entender al vino desde un principio y escuchar lo que pide”. Son palabras de Ruth. El escultor Miguel Ángel supo entenderse con el mármol para hacer un David extraordinario, siendo capaz de sacar toda la grandeza que el mármol llevaba dentro.

    Buscar lo nuestro, defenderlo, desarrollarlo y ofrecerlo es labor de los enólogos que aman su profesión.

    ¡Gracias, Ruth!

    13-Dic-21 · 8:45 pm | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Antonio

    14-Dic-21 · 12:17 am | Permalink

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