
SUSPIRA el río contemplando Lapuebla de Labarca desde su lecho.
Cuando parecía que los jóvenes daban la espalda al campo, ella ya se había entregado sin pedir permiso al viento, derramando pasión, viajando a la lejana Nueva Zelanda para tomar buena nota de cómo sacarle el máximo provecho al Tempranillo blanco.

MANO de Mireia sobre una cepa de Tempranillo que le lleva 42 años.
“Quiero seguir aprendiendo, elaborando y mejorando mis vinos”.
Como otros jóvenes del paraíso alavés, ella es el puente perfecto entre el ayer que respetamos y el mañana por el que brindamos. Su juventud porta un testigo milenario, impulsando el alma bodeguera de Lapuebla de Labarca.
“La bodega es parte de la familia, o la familia es parte de la bodega. No se entiende mi familia sin la bodega, ni nuestra casa sin las viñas y la bodega”.

CON una caja de sus vinos delante del edificio de la bodega.
Mireia es muchas cosas junto con otros jóvenes de la Comarca, además del brote verde que desafía la sequía generacional…
Veintiocho primaveras son más que tiempo. Son la fuerza con la que las manos y el corazón de Mireia Córdoba Martínez han arraigado en Bodegas y Viñedos de los Córdoba Martínez, donde ya cuentan, si le sumamos a ella, con seis generaciones amantes del vino y el viñedo.
Temblar… de alegría e intensa emoción

A las puertas de su bodega, en una imagen que preparamos para el Blog.
Ella no tiene prisa por embotellar el sol de la mañana. Es algo más íntimo. Es el sentimiento telúrico para caminar por el siglo XXI con savia nueva, sin miedo, a pesar de los pesares, porque si ella y sus barricas tiemblan de algo es de alegría e intensa emoción.
“Aunque venga una ventolera y me lleve un paso para atrás, estoy dispuesta a dar tres pasos para adelante. No siento miedo alguno. Esa es la verdad”.
La joven bodeguera de Lapuebla nació en el seno de una familia donde la bodega es un miembro más. Y por lo que dice, por cómo lo dice, no hay piedra, hielo o mildiu que pueda frenar el ímpetu que le guía.

Sauvignon blanc de Marlborough, un vino blanco de Nueva Zelanda.
Se fue a Nueva Zelanda para orientarse mejor. Allí aprendió cómo tratar los vinos blancos. Es una joven mujer que no le pide permiso al invierno, diseñando sus propias estaciones.
Mireia navega entre generaciones, la de su abuelo José Córdoba, que a sus 88 años tiene aún mando en plaza. Y la de su padre José Carlos, que cultiva las viñas con el enamorado de su hija, Calan Payne, que viajó desde Nueva Zelanda para permanecer junto a Mireia, conocer la tierra de Rioja Alavesa y amar el vino tinto.

CALAN y Mireia junto al castillo de Dalmally, en Cladish (Escocia).
Imparable… pero desde la serenidad
Todo lo que escribo ha salido de las entrañas de dos sinceras conversaciones. Mireia es imparable, pero desde la calma y la serenidad. Ella no viene haciendo ruido, enfrentándose a la crisis actual del vino a través de la constancia, porque según dice sabe esperar el tiempo justo de la maduración en las viñas… y en la vida.
Y algo más. Hay en su mirada una corriente tan mansa como invencible, quizá como el Ebro que abraza Lapuebla. Sin prisa, con la claridad y la textura de las verdes viñas del verano y el fulgor del cielo alavés.

EN la viña El Espaldón, con 70 años de Historia.
El abuelo decide cuándo se embotella el vino
.- ¡Qué importantes tus padres, Mireia, qué fundamental tu abuelo José Córdoba!
El abuelo siempre ha sido fundamental, y aunque lleva unos cuantos años jubilado, en nuestra bodega no se embotella un vino si el abuelo no le da el visto bueno.
.- Lo que no te habrá enseñado tu abuelo.
Fue quien me ayudó a elaborar mi primer maceración carbónica, que lo hicimos juntos en 2021. Desde entonces sigo haciendo mis vinitos. El abuelo está en todo el proceso, a él le pedimos consejo, y es quien nos riñe a mi padre y a mí…

EL abuelo José Córdoba a sus 88 años de vida vitivinícola.
Y el que se emociona como ninguno cuando lo hacemos bien.
.- ¿Qué edad tiene José?
Ochenta y ocho maravillosos años.
Mancharse de vino como un «Cirineo»
.- Los nombres de tus vinos “Cirineo” vienen de una anécdota con tu abuelo José.

MANO de Mireia acariciando una caja con sus vinos, con su firma.
Siií. Cuando estábamos con los vinos en la prensa y me manchaba la ropa… “Joé, te estás poniendo como un cirineo”, jaja. De ahí el nombre de los vinos.
.- Según el Evangelio, el Cirineo es aquel a quien los romanos obligaron a cargar la cruz cuando Jesucristo la llevaba al Gólgota.
Yo quise buscar un nombre que tuviera una historia, una importancia, además es muy de La Puebla, muy de aquí, lo de “te has puesto como un cirineo”.
.- Te incorporaste en 2021 a la bodega.
No hay un año específico, porque siempre les he ayudado en vendimias y otras labores, pero sí, mi primer vino lo hice en 2021.
.- ¿Qué vinos había hasta entonces?

SUS distintos Cirineo…
Con seis años le puso el nombre al vino ‘Onardoa’
El José Córdoba, tinto y blanco; luego el Onardoa, que le puse yo el nombre con seis años de edad, mal puesto porque sería Ardoa ona, que era el crianza de mi padre. Luego estaba el Entreviñedos, que empezó a hacerlo en 2015.
.- Ese fue su vino estrella.
Era la estrella de la bodega, sí.

EL Entreviñedos se ha llevado importantes premios en la DO.
.- ¿Y ahora hay otro vino estrella?
Ahora hay muchas estrellas, una para cada momento.
.- Ahora tienes un firmamento de vinos.
Eso es, jajaja.
“¿Cuál es el mejor vino de tu bodega?”, me preguntan. “El que más te guste”, les contento.

CUAL Celedón que sale de la viña impulsado por una hoja de otoño.
Seis nuevos vinos desde 2021 que se incorporó
.- Me encantó tu maceración carbónica, ese vino que recuperaste en la bodega, porque tu padre se lo había cargado en su día. Maravilloso!
Qué bien que te gustara. Es un espectáculo.
Desde 2021 he incorporado otros seis vinos a los cuatro que ya había. Teníamos uno en común, el Onardoa edición familiar…

SABROSO maceración carbónica donde los haya…
.- ¿Qué has hecho para formarte en estos años?
Primero estudié un grado medio de Química, y luego me pasé a Vitivinicultura en la Laboral de Logroño. Y después… viajé.
.- Fuiste a Nueva Zelanda para inspirarte con otros vinos, ¿no?
Quería aprender allí de vinos blancos, permaneciendo en la isla seis meses.
.- Lo hermoso, también, es que la isla te inspiró el amor, con Calan, que hoy forma parte de vuestra bodega.
Elegir Nueva Zelanda porque está en el hemisferio sur

Tengo la hermosa sensación de haber estado siempre formando parte de la bodega familiar. De hecho elegí Nueva Zelanda porque está en el hemisferio sur de la Tierra, de tal manera que podía hacer la vendimia con mi familia en Lapuebla.
Y seguiré viajando, y conociendo otros lugares, pero siempre que no me quite seguir haciendo vino en mi bodega con nuestras uvas.

DURANTE su estancia en Nueva Zelanda, en el año 2024.
.- ¿Cuál es la crónica de estos cinco años que llevas totalmente implicada en Bodegas y Viñedos Córdoba Martínez?
Antes del 21 ya había dado suficiente guerra al preguntar a mis padres “¿cuándo hacemos vinos diferentes, algo chulo, algo distinto?”. Yo quería hacer algo pequeño, muy detallado, algo que representara a la zona y al producto bueno que tenemos.

.- Así llegó el maceración carbónica…
Eso es. En el 21 hicimos el maceración carbónica de viñas viejas, y un blanco de Tempranillo que está muy bueno, y luego hicimos un rosado. Al año siguiente seguí perfeccionando esos vinos, centrándome mucho en el Tempranillo blanco, que proviene de una uva buenísima, pareciéndome que en el vino se quedaba un poco corta, sin representar lo que podía ser ese vino.
«El blanco con Viura y Malvasía está bueno, pero…»
.- Tu padre no tenía experiencia en vinos blancos por entonces…
Él hacía un Viura con Malvasía, pero ahí se queda, que está bueno, pero… Fue entonces cuando decidí marcharme a Nueva Zelanda. Marché al comenzar el año y volví en septiembre. Ahí empecé con el Tempranillo blanco que hoy tenemos.

.- Todos tus vinos son de viñas de una cierta edad.
El maceración viene de un viñedo de 97 años de una ladera con un 14% de inclinación y sin riego. Una viña escondida a la que cuesta subir con la furgoneta del campo por una carretera con muchos baches. “A ver si llego”, me digo siempre. “Me cachis la mar”.
.- ¿Y el Tempranillo blanco?
Sale de una viña que plantó mi abuelo por equivocación hace más de 45 años, que José no sabía que esa era la variedad que estaba plantando. Bendito error.
También el Entreviñedos lo hacemos de viñas viejas, el Onardoa lo hacemos con uvas seleccionadas… y así. Diez vinos en total.

20 hectáreas para 130.000 botellas de vino
.- Dame números.
Tenemos 20 hectáreas de viñas, y elaboramos unos 100.000 litros, para unas 130.000 botellas.
Nuestra comercialización se centra principalmente en Euskadi y en el resto del norte de España. Y en exportación vendemos vino en Francia, Bélgica, Alemania… y ahora estamos empezando con Brasil.
.- ¿Nada en Nueva Zelanda, eh?
Allí tienen mucho vino.
.- ¿Cómo te relacionas con otros bodeguer@s de la Comarca?

LA paz del viñedo de Lapuebla, en invierno.
La relación más cercana es con la gente del pueblo, que siempre me dicen “a ver cuándo probamos tus vinos, que esos no los tienes en los bares?”, así que les digo que se pasen por la bodega y “vengan un día a almorzar y probamos todo lo que quieras”.
Con la Comarca siempre hay relación, pero bodegas pequeñas como la nuestra están implicada en tantas cosas que no te da para socializar tu vida como quisieras.
«ABRA vuelve a crear comunidad»
.- Sí con la gente de la Asociación de Bodegas ABRA, en la que estás.

LA marca de vinos de ABRA presentada en diciembre de 2024.
En ABRA sí, muy bien, que encima ahora están haciendo cosas muy chulas, juntando mucho a la gente, volviendo a crear comunidad, que se había perdido un poco.

A de Ardoa, A de Araba, en una de las botellas de Mireia.
Hay en la Comarca mucha gente involucrada, con muchas chicas, que antes no era lo normal… si bien en Rioja Alavesa la mujer siempre ha estado en el campo y en todos los sitios, también haciendo vino, pero ahora hay más mujeres jóvenes que se dedican plenamente a la bodega de sus padres. O han creado la suya propia.
.- ¿A quién citarías?
A Ángela de Bello Berganzo, a Paula de Alútiz, Carmen Uriarte de La Puebla… hay muchas. Lara de Aduna.

LARA de Aduna y Ángela de Bello Berganzo con otros bodegueros.
«Veo a los mayores cansados y desanimados»
.- ¿Cómo ves a los mayores que siguen en activo implicados en campo y bodega, de la edad de tus padres?
Les veo un poco cansados de la situación. El consumo de vino ha bajado, cada vez hay más papeleo y más presión. Les veo cansados y desanimados.
Lo que antes era un mundo divertido… porque el mundo del vino ha sido esa fiesta que dimana del vino para brindar, pasarlo bien, para vincularse con la gente, para juntarse con amigos, para celebrar la vida…
.- Quieres decir que todo eso debiera reflejarse en los que elaboran el vino.

CON su aita José Carlos en una viña vecina de la bodega.
Exacto. Pero a los que cultivan y elaboran el vino ahora les veo un poco agotados.
.- ¿Cómo estás tú, que acabas de cumplir 28 años este domingo 5 de julio?
Los jóvenes tenemos fuerza para decir “hay que tirar para adelante, esto pasará, hay que hacer, hay que mover, hay que darlo todo”.

«HAY que hacer, hay que mover, hay que darlo todo”.
Un paso atrás / y Tres adelante
Todo eso lo decimos porque venimos de ese ánimo que hemos visto durante toda nuestra vida a nuestros padres, y a nuestro abuelo, que han luchado mucho.
.- ¿Cómo estás tú?
Estoy bien, Julio. Quiero seguir aprendiendo, elaborando y mejorando mis vinos.
Y aunque venga una ventolera y me lleve un paso para atrás, estoy dispuesta a dar tres pasos para adelante. No siento miedo alguno. Esa es la verdad.
.- ¿No van a poder contigo, Mireia?
Yo creo que no… Mucho tienen que hacer para doblarme.

DESDE la lejanía se siente el contagioso entusiasmo de Mireaia.
.- Me agrada escucharte, tan optimista a pesar de los pesares, que sabes son unos cuantos.
Siempre hay que tirar para delante como sea, como siempre hemos hecho en Rioja Alavesa.
«Mi ama es la jefa, cuidado»
.- Tú padre sigue contigo al pie del cañón, llevando esas veinte hectáreas ahora con la ayuda de tu amado Calan de Nueva Zelanda.
Sí, joé, mi padre hace mucho.

Trabaja las viñas con Calan, aunque hoy por hoy no se entienden con el idioma, jeje. Estamos juntos en la bodega, vamos a repartir cajas de vino, vamos a Ferias… Somos un buen equipo.
Joé, mi ama también. Mi ama es la jefa, cuidado.

JOSÉ y Estela, en el último lunes de octubre de Gernika, en 2018.
.- Estela es la jefa, eh!
Nosotros podemos tener muchas ideas: “ahora queremos hacer esto, y luego lo otro”, que mi padre se ha contagiado de mi espíritu joven innovador que yo estoy aportando, pero a la que más cuesta convencer es a mi madre.
“A ver, ¿qué queréis hacer ahora? / ¿Dónde lo vais a poner en la bodega, sino tenéis sitio? / si necesitáis otra bodega para todo lo que queréis hacer”.

.- Si fuera solo por vosotros…
Si fuera por nosotros estaríamos elaborando treinta vinos diferentes en cada vendimia, pero es ella las que nos pone los pies en la tierra. “Y luego cómo vais a preparar todo el nuevo papeleo, si sólo sois dos”.
.- Todos los miembros de tu familia mandáis mucho por lo que me cuentas. Sin el abuelo no se embotella… Cada cual con su poderío.
¿Sabes por qué? Porque la bodega es parte de la familia, o la familia es parte de la bodega, no lo sé. No se entiende mi familia sin la bodega, ni nuestra casa sin las viñas y la bodega.
Y da igual que no estés metido en la bodega, porque siempre tienes un hueco en ella, porque hemos crecido en ella…

.- ¿Estás pensando en algún otro miembro de tu familia?
Estoy pensando en mi hermano, que trabaja en Talgo con los trenes. No quiere oír hablar de viñas, ni le gusta el vino, pero si le decimos “Oye, Nicolás, ¿nos echas una mano para embotellar?”. Entonces viene el primero a la bodega para hacer esa u otra tarea que le pidamos.
La «herencia envenenada», por así decirlo
Viene porque la bodega es familia. No es para él una obligación, sino por responsabilidad con lo que nos han enseñado nuestros padres. Y por la herencia…
.- ¿Qué ibas a decir?
Eso. La “herencia envenenada”, por así decirlo.

AQUELLA mañana en la viña El Espaldón.
Porque no puedes vender las viñas de tus abuelos y bisabuelos. Eso no te lo han enseñado, pero lo sabes. Sería como traicionar tu historia.
.- Tú eres la sexta generación de tu familia en los viñedos y en la bodega.
No es que me hayan inculcado que sea bodeguera, o que sea agricultora. No. Yo siento que soy parte de todo esto.
Mira, cuando empecé con los vinos en la bodega, con 22 años, mi padre me dijo “mejor dedícate a otra cosa, que tengas un horario, con un sueldo fijo al mes”. Le dije que no. “A mí me gusta romperme la cabeza aquí, mancharme las manos para sacar un vino diferente cada año”.
.- “Y ponerme como un ‘Cirineo’ ”.
Efectivamente, jajaja.

Ver cómo se iluminan los ojos
.- ¿Qué es lo más hermoso de este “veneno”, Mireia?
Cuando en una cata de mis vinos les veo cómo se les iluminan los ojos.
Entonces sientes que todo el año ha merecido la pena, y toda la vida de tu abuelo y tus padres, que sus quebraderos de cabeza y su esfuerzo han merecido… esta alegría.
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Qué absoluta gozada leeros de un tirón. Hasta corta se me ha hecho la conversación. Qué derroche de alegría tiene esta joven mujer. Enhorabuena, Mireia. Y Zorionak!
Eskerrik asko, Nina
¿Dónde empieza la familia y dónde acaba la bodega? Qué manera tan fresca de contarlo todo. Me hubiese encantado escuchar esta entrevista en un podcasts. Lo petarías, Julio Flor
Gracias, Clara
Me encanta que le preguntes dos veces seguidas como está ella, con la que está cayendo. De esa empatía y esos interrogantes, pregunta y repregunta, sale toda la fuerza arrolladora de Mireia. Me he emocionado, bai.
Ah, Zorionak, Mireia!
Mila esker, Begoña
¿Quién dice que la juventud es blanda e inconsistente? Mireia, como tantos jóvenes vascos, es una inspiración para toda la ciudadanía, senior y júnior.
Es una gozada porque, además, aúna en su vida el valor de las generaciones de su abuelo octogenario y sus padres, anteriores a la suya, donde destaca a otras chicas jóvenes de Rioja Alavesa.
Zorionak por eso, Mireia, y por tus 28 primaveras!
Eskerrik asko, Amaia
Mireia redescubre una realidad transparente: la Comarca necesita a los jóvenes para que se mantenga viva y con futuro. Las viñas y las bodegas necesitan que la nueva generación tome el testigo.
Pero la pregunta es ¿A qué precio y en qué condiciones?
Espero que el ejemplo de una Mireia tan luchadora y comprometida, dé ánimos a los que estén pensando cómo encarar el futuro.
Gracias, Alberto
Oso Ona,
Siempre me sorprende Julio Flor con sus artículos,…
En este caso: Aitona, gurasoak eta Mireia que lo tiene bien claro. Tan claro que a ver quién la para…
Zorionak ! Mireia.
Gracias, Julian
Mireia, tú viajaste a la lejana New Zeland para inspirarte. Yo al Blog Rioja Alavesa… para leer tus declaraciones en medio de la que está cayendo. Eskerrik asko!
Eskerrik asko, Arene