Dron sobre los colores del Otoño de Rioja Alavesa

¡QUIÉN no ha volado en avión de pasajeros sobre el océano Atlántico, atisbando a lo lejos un barco mercante, o sobre el monte Kilimanjaro, en África, o a miles de metros sobre el desierto de Gobi, en China…!

¿QUIÉN no ha sobrevolado con su imaginación los tesoros de nuestro amado planeta azul?

CONFIESO que yo fui un dron volador imaginario que atravesaba sobre Rioja Alavesa la inmensa piel de viñas

Otoño de Rioja Alavesa

PRIMEROS rayos de Sol sobre una de las viñas sobrevoladas de Labastida.

… Sus esculturas de olivos, sus óleos de cereal bajo la Sierra de Toloño. Ya lo hizo en nuestro Blog el Caminante del Alma, sobrevolando en verano la Comarca en una fantástica alfombra voladora.

Otoño de Rioja Alavesa

ESPECTACULAR vuelo del Artista y el Caminante sobre Labraza. (Elorriaga Zubiagirre).

NOS faltaba asaltar los cielos de la realidad y hacer lo propio, pero con un DRON, recogiendo en vídeo el despertar de las viñas en una fría mañana de octubre. Volar sobre el otoño en Labastida justo en el instante que llega el Sol, sintiendo que viene con el deseo de acariciar a sus niñas mimadas las cepas.

AQUELLA mañana el Sol se alzó para todos una vez más sobre el horizonte, para deshacer la escarcha y darnos calor, para terminar la maduración de los racimos que aún no habían sido vendimiados, para deshacer la niebla con sus rayos, para madurar la inminente cosecha de olivas, para permitir el vuelo del Dron sobre los colores del otoño.

Otoño de Rioja Alavesa

VUELA el dron entre uno de los renques de la viña alavesa.

Otoño de Rioja Alavesa

EL dron se posa suavemente sobre la mano de Jesús Bravo.

EL dron de Jesús Bravo, mi viejo amigo de Castro, ha dejado de volar sobre las viñas altas de Labastida, las únicas que pueden ser avistadas legalmente bajo esa especie de pajarillo de hierro, libélula mágica que se posa suavemente sobre la mano que le impulsa, mientras exhala una especie de suspiro al apagar sus hélices diminutas.

Otoño de Rioja Alavesa

ESCARCHA junto a la viña en una de las más frías mañanas de este otoño en Rioja Alavesa.

QUIEN no ha dejado de volar es la cámara de mi imaginación, sondeando todos y cada uno de los pueblos, sobre un ejército de botellas, dentro de infinitas barricas y tinas de madera, contemplado de cerca los ojos y las manos de los vitivinicultores, calibrando el tamaño de sus sueños, observando el sudor del joven que realiza su primera vendimia, respirando en cada uno de los deseos de la Comarca, en el amor a todas sus plazas, en la devoción de todos sus templos.

ADMITO que vuelo. Vuelo girando con ellos sobre la Tierra, siguiendo al detalle los imponderables, sus llamadas constantes a las puertas de lo posible y lo imposible, sabiendo la fuerza que el vino y las antiguas generaciones les da, creyendo con ellas y ellos que con el único arma de su constancia agricultora y su indómito corazón de bodega todo podrá ser conseguido.

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