Los pastores y el dolmen del Alto de la Huesera

El Dolmen del Alto de la Huesera fue descubierto por Domingo Fernández Medrano en 1947 gracias a las indicaciones de un pastor que le señaló el lugar donde se concentraban una gran cantidad de huesos.

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SEGUNDO de los ocho dólmenes de Rioja Alavesa de esta serie. (Foto Josemi Rodriguez).

Tierra de Dólmenes (II)

El Dolmen del Alto de la Huesera se localiza entre los municipios de Laguardia y Elvillar, emplazado sobre una pequeña colina en el término de El Gancho entre los arroyos Tajo y San Julián, a 600 metros a la izquierda de la carretera A-3228, Laguardia-Elvillar. Entre los kilómetros 65 y 66 se toma un camino agrícola a la izquierda y tras recorrer unos 500 metros, se llega al dolmen emplazado a la derecha del camino.

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DOLMEN del Alto de La Huesera en una imagen aérea de 1933.

Javier Fernández-Eraso *

En 1943 comenzaron en Rioja Alavesa una serie de prospecciones sistemáticas que tuvieron como consecuencia el descubrimiento del dolmen del Encinal, como primer monumento megalítico descubierto por Domingo Fernández Medrano en esta zona.

En 1947, año que se descubrió el dolmen del Alto de la Huesera, él mismo realizó las excavaciones en el de La Chabola de la Hechicera.

Las intervenciones arqueológicas

En el dolmen del Alto de la Huesera se han realizado hasta la fecha dos intervenciones arqueológicas. La primera tuvo lugar en 1948 y se debió a su descubridor Domingo Fernández Medrano. Su trabajo afectó solo a parte de la cámara. El estado en el que se encontraba el dolmen le llevó a pensar, en un primer momento, que carecía de losa de cubierta y que el recinto cameral se construía mediante el apoyo de las losas en su parte más elevada.

Durante su intervención pudo comprobar que lo que creyó un ortostato era en realidad la losa de cubierta caída en el interior de la cámara. Al exterior amplió la excavación hacia el este, el sol naciente, intentando localizar el corredor, cosa que no logró. Así llegó a creer que se trataba de un dolmen que solo tenía cámara funeraria.

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FOTOS de la “Huesera” cuando fue descubierto. (Barandiaran; Fernández Medrano 1958).

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Excavación de 1948. Álvaro de Gortázar y Carlos Sáenz de Tejada (Fernández Medrano, 1949).

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Excavación de 1948. (Fernández Medrano, 1949).

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PLANO del Dolmen. (Publicado por Barandiaran; Fernández Medrano en 1958).

Materiales recuperados durante la primera campaña:

Pedernal: Una punta de flecha de sílex. Una punta blanca retocada. Un raspador en extremo de lámina obscura. Otro raspador de sílex claro y otro discoidal. Seis lascas informes de pedernal.

Metal: Una punta de cobre o de bronce. Un punzón de sección cuadrada de cobre o de bronce.

Cuentas: Una cuenta de piedra verde bicónica.

Cerámica: Numerosos cascos de vasos cerámicos, de superficies lisas en su mayoría; pero también los hay que tienen uno o dos pitones, rebordes salientes, bordes con pequeñas depresiones, superficies con hoyos, incisiones y cordones, fragmentos bastos con surcos digitales. Un vaso pudo ser restaurado. La masa del barro muestra granos de cuarzo.

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CERÁMICAS recuperadas en 1948. (Barandiaran; Fernández Medrano 1958).

 

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Materiales arqueológicos recuperados en 1948. (Barandiaran; Fernández Medrano 1958).

Tras esta intervención de 1948, el Alto de la Huesera permaneció sin ningún tipo de actuación durante más de sesenta años, hasta la intervención de 2010.

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TRAS la excavación de 1948, el Dolmen permaneció de esta manera más de sesenta años.

La segunda intervención se realizó entre los años 2010 y 2013 por un equipo dirigido por José Antonio Mujika-Alustiza y Javier Fernández-Eraso de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea.

El planteamiento inicial fue el de realizar una intervención total en el monumento que afectara a la cámara y al túmulo y, en el caso de localizarlo, al corredor. Proceder al estudio integral de los restos culturales y morfológicos que pudieran recuperarse, su datación, ADN, paleopatologías, naturaleza y procedencia de los artefactos depositados en el dolmen, etc. Además se planteó la restauración del sepulcro en un intento de volverlo a su configuración primigenia.

La primera tarea que se abordó en esta fase fue la extracción de la losa de cubierta caída en el interior de la cámara.

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EXTRACCIÓN de la losa de cubierta del interior de la cámara.

Características

El dolmen del Alto de la Huesera, como todos los que se emplazan en Rioja Alavesa, es un sepulcro de corredor de inhumación colectiva. Está formado por una cámara, un corredor y todo ello cubierto por un túmulo o galgal.

La cámara, de forma poligonal, está formada por seis ortostatos dispuestos de manera que se apoyan uno con otro y cubierta por una única losa. El levantamiento de la cámara parte de la colocación de una primera losa totalmente vertical, losa de cabecera, a sus lados se van apoyando las otras losas hasta configurar la cámara. El corredor debió de estar conformado por diecinueve losas, faltaban al menos dos, de tamaños diferentes, de manera que una parte estuvo adintelada y la otra formaba un corredor intratumular de escasa altura, pero que delimitaba un espacio a modo de atrio. Su longitud total es de ocho metros.

El túmulo, de forma circular, muestra un diámetro de 24 metros y está formado por tierra y piedras, unas areniscas recogidas en el mismo lugar en el que se levantó el monumento y otras calizas blancas que fueron acarreadas desde la Sierra de Cantabria.

Estas piedras no están lanzadas al azar si no que presentan una disposición determinada ya que se colocan imbricadas a la inversa de las tejas de un tejado con el fin de poder deslizar sobre ellas las losas de cubierta. Durante la última excavación estas piedras fueron recogidas y separadas en montones para ser recolocadas a la hora de proceder a la restauración, como remate final del túmulo.

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CONSTRUCCIÓN de un dolmen.

La tierra tiene propietario ancestral

Cada una de las partes que pueden diferenciarse en una arquitectura dolménica tiene una función específica.

La cámara sirve de recinto en el que depositar los cadáveres, el corredor es el lugar de tránsito desde el exterior, el mundo de los vivos, a la cámara, el espacio fúnebre, aunque en muchas ocasiones, como es este caso, también fue utilizado como lugar de enterramiento.

El Túmulo, por último, presenta una triple función. Es el elemento que oculta el recinto funerario y su acceso, que aísla el mundo de los muertos del de los vivos. En segundo lugar es un elemento constructivo fundamental pues sirve de empuje para sustentar las losas que conforman la cámara y el corredor y, además, sirve como rampa para deslizar sobre él las losas de cubierta. Por último sirve como hito de referencia, señal de que la tierra tiene propietario ancestral, aviso a los transeúntes de que aquel lugar tiene dueño.

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IMAGEN cenital del dolmen del Alto de la Huesera durante la excavación.

El ritual funerario

Al igual que en el resto de los monumentos funerarios de este tipo, en nuestra zona, el rito funerario practicado en el dolmen es el de inhumación por deposición del cadáver en la superficie en el interior de la cámara. Al difunto se le coloca acompañado de su ajuar, de manera que los huesos de inhumados anteriormente son desplazados a los lados de la cámara. Por esa razón los restos óseos se encuentran siempre mezclados y, con frecuencia, sin conexión anatómica alguna. El número de inhumados asciende a 136 individuos de ambos sexos y de todas las edades y se recuperaron tanto en la cámara como en el corredor.

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INHUMADOS en el interior de la cámara.

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INHUMADOS en el corredor.

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AJUAR, con objetos de la vida cotidiana. 

A los difuntos se les acompañaba siempre con un ajuar compuesto por objetos de la vida cotidiana. Así se recuperaron abundantes fragmentos de cerámica unas lisas y otras campaniformes de tipo Ciempozuelos, además puntas de flechas de pedúnculo y aletas, láminas retocadas, algunas con pátinas de cereal que debieron ser utilizadas como hoces y algunos elementos geométricos como trapecios de formato grande, fabricados en sílex.

También se recogieron abundantes elementos de adorno personal como cuentas de collar trabajadas en piedras de color verde, calizas, lignito o en coral fósil. En este apartado destaca un tubito de oro recuperado de la escombrera de las antiguas excavaciones. Por lo que al utillaje metálico se refiere se recuperaron dos puntas de bronce de pedúnculo y aletas y un punzón biapuntado doblado.

Se ha escrito mucho sobre el carácter del ajuar que acompañaba a los difuntos, si estaba formado por objetos fabricados ex profeso para ese evento o si se trata de objetos que porta el difunto en su quehacer cotidiano. Muchos de los artefactos recuperados presentan huellas de haber sido utilizados. Así la pátina de cereal en algunas de las láminas o las fracturas de impacto en algunas de las puntas de pedúnculo y aletas.

A este respecto alguien puede pensar que se trata de flechas con las que algunos de los allí depositados fueron asesinados. Todo es posible en el cercano lugar de San Juan Ante Portam Latinam o en la cueva de las Yurdinas II hay suficientes ejemplos de puntas clavadas en huesos.

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ARTEFACTOS recuperados durante la excavación del Dolmen.

La Estela

Durante la excavación al final del corredor intratumular, en la parte Este, se localizó una losa caída que presentaba una serie de rayas incisas. La losa estaba tumbada sobre un costado y, en principio, parecía una más de las losas que conformaban el relleno del corredor amortizado.

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LOCALIZACIÓN de la estela.

Una vez que procedimos a su limpieza observamos que se trataba de una estela antropomorfa en la que se puede ver una mano, grabada mediante un cincel a base de puntos contiguos, que sostiene una alabarda y a la altura del hombro dos puñales grabados de manera incisa.

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ESTELA.

La aparición de este tipo de elementos que de alguna manera evocan una silueta humana, no es extraño dentro del mundo megalítico. Así algunos dólmenes bretones, como en caso de Dissignac (Saint-Nazaire, Francia), uno de los ortostatos situados en el interior de la cámara presenta una forma antropomorfa. Es muy posible que este tipo de elementos podría haber servido para disuadir a los saqueadores de tumbas.

Cronología

Para este dolmen se obtuvieron un total de veinte dataciones radiocarbónicas, todas en el laboratorio Beta Analytic (Miami, USA), y cuyo resultado se recoge en la siguiente tabla:

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TABLA de dataciones obtenidas por C-14.

 

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ALGUNOS de los maxilares datados.

De ello se puede deducir que el dolmen fue ocupado durante el Calcolítico (V milenio a. C., unos 4.600 años), lo cual es coherente con la mayoría de los artefactos que componen el ajuar recuperado. Sin embargo algunas piezas, como los trapecios de gran formato fabricados en sílex, encajarían mejor en una etapa del Neolítico Final (IV milenio a. C.).

De igual manera se observa que durante la historia del monumento debió de haber una fase de abandono. Este dato se ve ratificado por los trabajos de excavación que se realizaron en el interior de la cámara. Como ya señalé al principio, el dolmen ha sido excavado en dos momentos diferentes, en 1948 y entre 2010 y 2013.

Al comenzar los trabajos durante el año 2010 suponíamos que la excavación de 1948 había recuperado la totalidad de los restos humanos depositados en la cámara. Sin embargo tras levantar una capa de piedras aparecieron una gran cantidad de restos humanos, algunos en conexión anatómica. La excavación de la cámara permitió localizar la entrada del corredor que, como pudimos comprobar en las siguientes campañas, se encontraba repleto de restos óseos.

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EN esta imagen de Josemi Rodriguez Martinez, ‘entramos’ en la cámara del Dolmen.

La historia del Dolmen

El dolmen del Alto de la Huesera fue erigido entre finales del Neolítico y el comienzo del Calcolítico (Edad del Cobre) por los grupos humanos que desde el comienzo del Neolítico, hace unos 6700 años, se habían asentado en el territorio riojano-alavés. Forma parte de un conjunto de nueve arquitecturas funerarias que recorren en paralelo el sur de la Sierra de Cantabria, desde Peciña hasta Kripan.

El dolmen se construyó levantando losas areniscas recogidas en el subsuelo de la misma zona y recubierto con piedras similares y calizas blancas acarreadas desde la Sierra.

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EL Dolmen en el contraluz del amanecer.

El monumento fue construido mediante una cámara y un corredor orientados hacia el solsticio de invierno, como el resto de los dólmenes de la misma zona o del norte de Burgos. Debió de tratarse de un dolmen importante a juzgar por la cantidad de restos humanos recuperados durante las excavaciones y sirvió para albergar los cadáveres de toda una comunidad pues recuperamos esqueletos de hombres, mujeres y niños, algunos de muy corta edad.

Posiblemente, al igual que pudimos comprobar en el de La Chabola de la Hechicera, en algún momento se vació para volver a ser reutilizado. Ello explicaría la presencia de artefactos líticos de tipología algo más antigua.

Algunos estudiosos afirman que durante el Calcolítico se produjo un gran movimiento sísmico cuyo origen estuvo en la falla de Pamplona. Ese sismo ocasionó la caída de las losas de cubierta de los dólmenes de Rioja Alavesa. Sea cierto o no, lo que sí se puede comprobar que la losa de cubierta del dolmen del Alto de la Huesera estaba caída en el interior de la cámara. Este hecho motivó que el dolmen fuera abandonado por las gentes que lo utilizaban. El corredor fue amortizado mediante un relleno y la cámara sellada por acumulación de piedras.

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ESTE dolmen tendrá entre 4800 y 5000 años de Historia. 

Pasado algún tiempo, según las dataciones obtenidas entorno a los doscientos años, el dolmen volvió a ser utilizado pero se realizaron en él algunas modificaciones. Se rompió una de los ortostatos que configura la cámara, el situado al Este, para abrir una ventana que permitiera introducir por ella los cadáveres, que sería cerrada mediante algún elemento móvil posiblemente de carácter vegetal.

El corredor intratumular no adintelado y de ortostatos de escasa altura se mantuvo y se emplazó en su extremo una estela antropomorfa que representa la figura de un guerrero armado con una alabarda y puñales a modo de guardián del sepulcro. Así el dolmen se mantuvo en uso funerario hasta finales de la Edad del Cobre.

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OTRA perspectiva del Dolmen tal y como está.

Durante la excavación se recuperaron restos más modernos de época histórica como cerámicas medievales o algunas monedas de Fernando III, Alfonso VIII o Isabel II.

La restauración

Se hizo en dos fases, la primera la restitución de la losa de cubierta en su emplazamiento original y la consolidación de la cámara, a cargo de una de las empresas especializadas en restauración del Territorio (Petra) y siguiendo las directrices de quienes lo habían excavado. Así se consolidó la losa de cubierta y se colocó en su emplazamiento original.

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COLOCACIÓN de la losa de cubierta.

La segunda fase fue realizada por una empresa de construcción siguiendo las órdenes de un geólogo autoproclamado experto en megalitismo, no siguiendo los criterios de quienes lo habíamos excavado. El túmulo debió de ser recreado siguiendo el mismo sistema que ya se había utilizado en la Chabola de la Hechicera, es decir, colocar las piedras imbricadas.

Sin embargo fueron tiradas sin orden alguno mediante una máquina. Así las piedras blancas que deberían conformar la parte somera del túmulo quedaron totalmente esparcidas. Para evitar que la acumulación de piedras se desparramara, se colocó un encintado de grandes piedras alrededor el túmulo. Y, lo que es peor, nunca se nos permitió finalizar la excavación del mismo de manera que un cuarto de túmulo, al noreste, permanece sin limpiar mezclado con restos de un antiguo morcuero.

En el corredor no se restituyeron los ortostatos que faltaban como lo habíamos sugerido quienes lo excavamos. En su lugar se colocó una piedra de medio metro de altura y dos de largo. Tampoco se colocaron los dinteles donde deberían de estar, en su emplazamiento original.

De esta manera el aspecto general del monumento no es bueno, da la impresión de ser un morcuero amorfo que no revela el cuidado que tuvieron quienes lo levantaron como morada para permanecer en la eternidad.

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ESTADO actual del dolmen del Alto de la Huesera.

La restauración que se había planeado junto con el laboratorio de documentación geométrica de la UPV/EHU fue presentada en el Congreso de la Unión Internacional de Ciencias Prehistórica y Protohistóricas (UISPP) celebrado en Paris el año 2018, donde obtuvo el reconocimiento de especialistas europeos. Por desgracia nunca se llevó a término.

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PROYECTO de restauración presentado en París (publicado en ARCHAEOPRESS OXFORD, 2020)

 

*Catedrático de Prehistoria. Colaborador Honorífico de la UPV/EHU.  

10 Comentarios

  1. Carmen Sarmiento

    Estás haciendo Julio un interesante periodismo global que nos informa sobre el vino, la arqueología, la prehistoria… y la sociedad de la Rioja Alavesa. Con esa capacidad que tienes de ir de lo individual a lo colectivo

    10-Nov-20 · 7:13 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Carmen Sarmiento. Encantado de tenerte como lectora. Honor que nos haces a Rioja Alavesa, y al periodismo que se expresa desde los pueblos del sur de Euskadi con una cordial vecindad, en este caso gracias al investigador Fernández-Eraso.

    Un fuerte abrazo.

    10-Nov-20 · 9:38 pm | Permalink
  3. Carlos Estecha

    Excelente artículo de Javier Fernández-Eraso. Estos vestigios y todas las características distintivas de esta comarca me hacen sentir orgullo por nuestra Historia. Enhorabuena a Julio y a este fantástico blog de noticias, inquietudes y conocimiento.

    10-Nov-20 · 10:03 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Carlos Estecha, te agradezco tus palabras para Fernández-Eraso. Pero no sólo, sino las informaciones que me proporcionas. Sabes que tenemos pendiente una conversación sobre tu trayectoria… y ese amor por Rioja Alavesa que proyectas desde Laserna. Un cordial abrazo.

    10-Nov-20 · 10:55 pm | Permalink
  5. Un buen artículo. Qué pena, que las “tripas” puedan más que la “ciencia”.

    11-Nov-20 · 10:50 am | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Gonzalo Saenz de Samaniego. Un cordial abrazo.

    11-Nov-20 · 12:28 pm | Permalink
  7. Begoña Tudela

    Siento una emoción muy especial cuando veo, aunque sea en fotografías, los enseres de aquellos seres prehistóricos -que en cierta forma fuimos nosotros-. Me pregunto qué piensa el investigador, el catedrático Fernández-Eraso. ¿Cuáles son sus emociones? No lo escribo para que me responda. Es una manera de decir que si a mí -que no dirigí mis estudios por ese camino- me toca, qué será lo que tenga él en su cabeza.

    11-Nov-20 · 12:35 pm | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Begoña Tudela. Lo único que puedo hacer es entrecomillarte uno de esos mensajes que Fernández-Eraso y yo nos hemos cruzado estos días… confiando que aporte algo a esa pregunta tuya sobre lo que le ronda al investigador entre su corazón y su cerebro:

    “Por mis manos han pasado piedras que fueron talladas hace dos millones de años, restos de gentes que murieron hace miles de años, piedras, huesos, cerámicas que fueron trabajadas por gentes como yo -me decía ayer mismo el profesor Fernández-Eraso-. Eso me ha hecho reflexionar mucho, sentir el vértigo de lo eterno. Sentirme eslabón de esa cadena y ser consciente de que debemos cuidar el legado que hemos recibido. Sin él no somos nada. Gente hueca”.

    Un cordial abrazo.

    11-Nov-20 · 12:46 pm | Permalink
  9. Magdalena Orcajada

    Estupendo artículo! Muchas preguntas para hacerse.
    Gracias

    11-Nov-20 · 4:52 pm | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Magdalena Orcajada. Todo lo que nos lleve a nuevos escenarios, lo que amplíe horizontes, genere nuevas preguntas… es un estímulo para el conocimiento.

    Un cordial abrazo.

    11-Nov-20 · 5:15 pm | Permalink

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