“Empecé a trabajar en la viña con seis años, en 1933”

Joan Colom

JOAN Colom, “L’amo en Joan” de Bodegues Ribas, historia viva del vino mallorquín.

Entrevista con el agricultor mallorquín Joan Colom, que a sus 92 años lleva trabajando en las viñas del señor desde que tenía 6 años, habiendo sido “L’amo en Joan”, una especie de encargado que en realidad era mucho más…

Hace treinta años me hablaron de ciertos payeses de Mallorca con admiración. No tuve la oportunidad de encontrarme con aquellos campesinos de la isla, a quien mi interlocutor definió como trabajadores sabios, con sentido del humor, sinceros, generosos y entrañables.

El pasado mes de septiembre acudí a Bodegas Ribas, en Consell, en plena vendimia, donde una de las herederas de la bodega más antigua de las Islas Baleares, Araceli Ribas (cuya entrevista pronto publicaremos), me habló de Joan Colom, que a sus 92 años encarna esos valores, y alguno más que ahora se nos escapa.

Joan Colom

PAYESES vendimiando en una pintura fotografiada en Mallorca.

Araceli Ribas me contó que el día anterior a nuestro encuentro, Joan Colom se había pasado CATORCE horas transportando cajas de uvas con un tractor, antes de que llegaran las lluvias anunciadas.

Aquella mañana, visitando una gran finca de viñedos, nos encontramos por sorpresa con Joan, parte de la historia viva de Bodegues Ribas. Llegó a la viña conduciendo su propio coche, tranquilamente, mirándolo todo con entusiasmo, como si acabara de enamorarse del campo en ese preciso instante.

Cuando el litro de vino costaba 10 céntimos de peseta

Joan Colom habla un castellano fluido con el acento musical de la isla, pero su idioma materno es el mallorquín, en el que dice expresarse mejor.

.- Joan, usted nació en 1927, así que tiene 92 años y a veces, aún, en época de Vendimia, sabe estar al pie del cañón.

Noventa y dos años, ¿eh? Debe ser así, pues nací el 5 de agosto de 1927.

Joan Colom

CIENTOS de cajas con racimos de uvas transportó Joan el día anterior en el tractor…

.- Conserva la pasión por la viña y la tierra, según veo.

Sí, ¡cómo no! Ahora tenía que bajar un rato antes de comer a ver cómo va todo. Hoy salí de casa a las 7 de la mañana. Quería ver la viña, que nunca me canso de verla. Es hermosa ¿no?

.- ¿Han cambiado mucho las cosas desde que usted tenía… 20 años?

Y de cuando tenía 10, que antes empezábamos a trabajar desde niños, casi con el vivir… Mire, a los 5 o 6 años ya íbamos… no a trabajar, pero no es como ahora, que se quedan y se quedan y se quedan. Antes íbamos con nuestros padres desde bien pequeños, y hacías todo lo que podías.

.- Usted empezó así, eh!

Cuando nací, mi padre ya estaba aquí en la finca del señor propietario. Nosotros hacíamos de todo. Un día teníamos que guardar los cerdos, porque no había escuela, o teníamos vacas, o en la finca teníamos almendras y algarrobas, y todo había que arreglarlo. Cada cosa a su tiempo. De todo eso ya nos encargábamos con 7 u 8 años de edad. Y no era como ahora, que se hace desde una máquina. Nosotros todo lo hacíamos a mano.

Joan Colom

JOAN Colom y yo cantamos porque sigue lloviendo sobre el surco…

.- Antes, a los 10 años, ya sabía entonces cómo trabajar en el campo.

Era otra época. Pero es lo que vivimos. Para recoger la almendra nos quedábamos tres meses sin escuela. Y a los 10 o 12 años, la mayoría habíamos terminado de ir a estudiar.

.- Nos tiene que explicar la figura del “amo” en estas tierras de Mallorca. ¿En qué época fue usted el “L’amo en Joan” de estas tierras que en realidad pertenecían a un señor de Bodegas Ribas?

Mi padre ya estaba aquí. Y ahora está mi hijo, y ha empezado mi nieto, que acaba de ir a buscar las uvas a Búger, un pueblo cercano a Inca, donde ayer vendimiamos.

.- La figura del “L’amo” es una figura nueva para los que venimos del País Vasco. ¿En qué consiste?

Aquí mi padre tenía la finca alquilada. El señor cobraba el alquiler y mi padre hacía todo el trabajo y todo lo que había que hacer en la finca.

Joan Colom

PAYÉS poda las viñas en Mallorca.

.- ¿Cómo era el reparto económico para uno y para otro?

Otros iban a medias con el señor… Yo por ejemplo tenía la uva a medias, pero las almendras, los animales y todo lo demás era para mí.

Mi padre era otra cosa… él lo tenía alquilado y era todo para él.

.- Su padre pagaba un dinero por el alquiler de las fincas.

La propiedad era del señor de la finca, del propietario, pero mi padre pagaba un alquiler, así que todo lo que producía era suyo. Esa fue al principio también mi condición.

.- ¿Y esa es también la condición de su hijo?

No. Ahora es otra cosa. Aquello se acabó conmigo. Pero antes yo era también el bodeguero, era viticultor, era el payés y lo era todo. No por decir que yo lo era todo, es que la cosa era así.

Joan Colom

CON uno de esos racimos de uvas que durante toda su vida ha cuidado con mil amores.

.- ¿Había otra gente en Mallorca en esa misma condición que usted?

Sí. Antes todas las fincas tenían su arrendador, o iban a medias. No es como ahora, que hay fincas abandonadas, y las otras las lleva un solo agricultor, que es un pastor con ovejas. Ahora con el trabajo que tienen las fincas, hay varios que llevan tres fincas grandes, porque una no basta para pagar el trabajo.

.- ¿Ha sido usted el último de una saga de “L’amo” en Mallorca, con esas características, de esa manera que nos lo ha contado?

Le diré una cosa: hay fincas que aún funcionan con “amo”, pero no exactamente como yo lo fui.

Porque ya le digo, yo era el que vendimiaba, el que hacía el vino, el que lo hacía todo, pero el señor de antes… Mire, una vez compré el tractor y al firmar los papeles me encontré con el director de la jefatura agronómica, un tal Salvador Sagrera, que me acompañó a arreglar los papeles.

Joan Colom

LA PINTURA representa a un payés mallorquín en la viña, con su azada.

Un día le dije al señor que invitaría a Salvador, al que preparé un canasto de uvas, eran moscatel, muy buena uva, y le preguntó a otro “¿De quién es esta uva?”, “de Gabriel Oliver”, dijo el otro, en referencia al señor de entonces. “Ay, aquel no sabe ni dónde está la viña”, le contestó Salvador.

.- ¿Y era verdad?

Lo era. Él venía y si había algo que cobrar, lo cobraba. Y ya había terminado el trabajo. Mientras que yo estaba encima de las viñas todo el año, como hacemos los viticultores del mundo entero.

.- ¿De qué tarea relacionada con el vino se ocupaba su esposa?

Ah, mi mujer despachaba el vino a granel. Que antes no embotellábamos. Bueno, si embotellábamos era para regalarlo y quizá algo para vender, pero más que nada por tener algo de vino embotellado.

.- Ahora, a sus 92 años, ¿qué vino bebe usted?

Bebería, claro que bebería vino. Pero ahora no puedo. No me deja el médico.

Joan Colom

CASA de labranza en mitad de la viña, construida en 1811.

Depósitos de “piedra viva” en Mallorca

.- Lo que es formidable es que usted estuviera ayer todo el día trabajando… ¡Catorce horas!

Ayer estuve todo el día trabajando con el tractor en Búger, sacando uva, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche, porque vino Javier (uno de los propietarios de la bodega) y dejó el dinero pagado para que comiéramos todos, para que siguiéramos trabajando hasta las 9 de la noche, que se avecinaban lluvias, para terminar la vendimia en aquella zona.

.- ¿Ahora es más fácil que antes este trabajo?

Ahora la mayoría del trabajo se hace con máquinas. Aquí vendimiamos a mano porque a Javier y Araceli les gusta más que lo hagamos así. Pero hay gente que tiene más de 100 hectáreas de viñas y para vendimiar utilizan máquinas.

.- Dígame Joan, ¿aquel vino de antes era mejor que éste?

Joan Colom

VIÑEDO de Bodegues Ribas bajo la Sierra de la Tramuntana, Patrimonio de la Humaniadad.

Antes, como ahora, había vino bueno si tenías buena uva. Ahora miran más cuándo se tiene que cortar la uva, son más precisos en esto. Antes trabajábamos en otras cosas y procurábamos cortarlo todo junto. Lo metíamos a un depósito de piedra de 40.000 litros, que teníamos dos depósitos.

.- ¿Piedra o cemento?

No. De “Piedra viva” que decimos en Mallorca. Piedra piedra. Ahora los tenemos tapados, ya no se usan, pero antes no queríamos otra cosa. Y botas de madera, de 3.000 o 4.000 litros.

.- Me decía Araceli que ella necesitaría veinte vidas, porque tiene muchas aficiones, “lo querría ser todo frente a personas que no saben lo que quieren ser en la vida”. Pero con 92 años, sabiendo que solo hay una vida, usted es un afortunado pues con su edad conduce su coche y, a veces, el tractor que lleva la uva durante 14 horas seguidas…

Pero mire, hace cuatro o cinco años me salió un tumor benigno en la cabeza, que me hacía ver doble, hasta que me operaron en Palma, que me dieron en la cabeza 80 puntos. Pero quedé bien y volví al campo con más ganas.

Esta es mi segunda vida, jeje.

Joan Colom

AL volante de su coche, se aprecia en la cabeza la cicatriz que le ha dado una “segunda vida”.

.- ¿Le agrada que su hijo y su nieto se dediquen a lo mismo que usted?

Sí, esto me gusta mucho. Mi hijo fue a la escuela hasta los 25 años, que yo no tuve esa suerte. Y ahora su hijo, todavía está en la escuela con 20 años, que quiere hacer ingeniero agrónomo.

.- ¿Hecha en falta algo de su vida pasada?

No. Como está ahora todo, está bien. En el pasado, además, creo que a veces me he equivocado por querer hacer el bien, pero eso es otra historia.

.- Veo que disfruta de la vida con 92 años.

Sí, porque lo que hice ayer me gustó mucho, y pude hacerlo bien y sin problema alguno. Conduje un tractor nuevo, porque la finca es de María Antonia, la madre de Araceli y Javier. Allí hay seis hectáreas de viña y allí hay mucha uva. Allí cortaron uva para unas 400 cajas.

.- Se podría decir que ustedes, los Colom y los Ribas, son como una gran familia, muchos años juntos…

Sí, pero durante muchos años ellos no trabajaban en la bodega ni hacían nada en ese sentido. Ahora los jóvenes Ribas, Araceli y su hermano Javier, empezaron con esto al terminar sus estudios, y han querido hacerse cargo de la bodega.

Joan Colom

EDIFICIO de la vieja bodega de los Ribas, que data de 1711.

Antes iba bien porque yo procuraba tener la uva buena siempre, que a mí el trabajo me gusta, de hecho antes los sábados la gente no trabajaba, pero era el día que yo trabajaba más, porque nadie me molestaba. Y el domingo trabajaba hasta la hora de comer. Lo hacía porque me gustaba verlo hecho y disfrutaba.

“El avión militar que nos tiró una bomba”

.- ¿Qué vínculo se ha ido creando entre sus dos familias, aunque cada cual haya jugado un papel muy distinto?

Mire, yo nací en 1927. La guerra empezó en 1936 como se sabe, a punto de cumplir yo nueve años. Un día estaba guardando los cerdos, y pasó un avión militar que al parecer iba a bombardear Palma. Pasaron un poco más allá de donde ahora estamos. Me encontraba muy cerca de cuatro mujeres que cortaban los rebrotes de los olivos, los chupones, cuando el avión se acercó a nosotros…

(Llaman en este momento al teléfono de Joan Colom, que al ver quién es en la pantalla del móvil, decide contestar la llamada)…

“Era mi mujer, que le había dicho que salía diez minutos, y me estoy liando con ustedes”…

Joan Colom

MIENTRAS hablamos, muy cerca de nosotros se lleva a cabo la vendimia de 2019.

.- Nos hemos quedado a medias con aquella vivencia suya de la Guerra Civil…

Sí. Los aviones militares pasaban cerca de nosotros, como a 50 metros por encima, casi casi podíamos ver a los pilotos. Les tiramos con lo que teníamos en las manos. Uno de los aviones nos soltó una bomba. Nos refugiamos como pudimos debajo de un algarrobo. Al explotar la bomba, la metralla se incrustó contra los troncos de unos olivos cercanos.

.- ¿No les pasó nada a ninguno de ustedes?

Nada, pero lo digo porque ya tenía nueve años y estaba trabajando guardando los animales. Trabajando y trabajando y no he parado desde entonces. Otros no trabajaban como nosotros.

.- Quiere decirme que la familia del señor de las tierras no tenía que trabajar como ustedes, siendo tan niños, tan expuestos a todo, a la intemperie.

Joan Colom

UNA de aquella cepas que Joan tanto mimó a la intemperie.

Aquellos señores… primero era un señor soltero, después vino un hermano, Don Jesús, que era inspector de Aduanas. Después llegó el padre de María Antonia. Luego vino María Antonia y su hermana. Y ahora han empezado los hijos de María Antonia, Araceli y Javier. Y yo siempre he estado aquí, siempre trabajando, pasando la vida.

Acabar bien un día, tranquilamente como las cepas, sin ruido

.- ¿Tiene un buen futuro el viñedo y el vino?

Claro que sí. Conocí un tiempo en el que el vino valía 10 céntimos, y luego 25 céntimos de peseta un litro. Vino un señor que tenía un restaurante en Palma. Me quería comprar el vino que tenía embotellado. “No, no quiero venderlo”. Entonces me dijo que me pagaría a 1.000 pesetas la botella. Lo que era un disparate…

Entonces un hombre ganaba 12 pesetas de jornal en todo un día de trabajo, no ganaba más. Yo le dije que no. “No lo quiero vender”.

.- ¿Por qué no se lo vendió?

Joan Colom

UN BRAZO de 92 años levanta el fruto de las viñas a las que aún se siente vinculado.

Un amigo casado con una prima mía resulta que después de haber hecho el Servicio Militar, que era de mi quinta, se fue y trabajó con aquel señor. Y un día le pregunté “¿qué hace tu señor con el vino?”. “No lo cobra, vienen a su casa el general, el gobernador y el coronel y le dicen “si no hay vino de este no vendremos”.

.- ¿Qué se le puede desear a la familia Colom y a la familia Ribas, cuál es la mejor ‘lotería’ para ambas familias?

Que tengan suerte. Tengo tanto interés de que les vaya bien a los Ribas como a los míos. Mi hijo está hoy contratado por ellos. Y yo… no puedo quejarme hoy de nada, ni me quejo.

La suerte para ellos, y para mí… Pero escúcheme: suerte en mi caso para acabar bien un día, tranquilamente, como las cepas, sin hacer ruido. Irme de esta vida como he venido. Y ya está.

10 Comentarios

  1. Karmele

    Ha tenido que ser muy interesante y enriquecedor ir desgranando esta historia de Bodegas Ribas junto a Joan. Cuánto detalle y cuánta sabiduría la de este hombre. No es la primera persona longeva que veo que llega a vivir tanto, con tan buen semblante y con energía. Cuando se les pregunta cuál es el secreto para vivir tanto y tan bien suelen responder que “no han parado de trabajar”.

    Joan ha trabajado casi desde que nació y se ha interesado por todo lo referente a la tierra, la uva, el vino… Es además un trabajo que le ha gustado a más no poder. No sé qué tienen las viñas que enamoran tan perdidamente que aunque te obliguen a estar pendientes de ellas horas y horas, aunque agoten, dan una vida tan satisfactoria.

    20-Oct-19 · 7:24 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Karmele. Hace poco, le preguntaron al padre de una amiga de Orio, en Gipuzkoa, cuál era el secreto para vivir tantos años y con tan buena salud (está a punto de cumplir 97 años) y contestó “tener algo que hacer al día siguiente, y hacerlo con ilusión”.

    Saludos cordiales.

    20-Oct-19 · 8:34 pm | Permalink
  3. Arene Amezaga

    ¡Qué historias tan especiales y hermosas nos ofrecen las uvas y el vino!

    Un fuerte abrazo para Joan Colom y los suyos!

    20-Oct-19 · 8:30 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Arene Amezaga. Saludos!

    20-Oct-19 · 8:36 pm | Permalink
  5. F. Bujanda Ciordia

    Como se dice en “La Centralidad del Alimento”, Documento Congresual 2012-2016 de Slow Food, la producción del alimento y su conservación y distribución ha construido un inmenso patrimonio de conocimientos transmitido en el tiempo y en el espacio.

    Conservar memoria y transmitir sus conocimientos de generación en generación es un método eficaz para no cometer errores ya cometidos por otros anteriormente.

    Estos conocimientos han sido durante siglos uno de los principales elementos caracterizadores de la comunidad; las mujeres, los campesinos y los ancianos eran los depositarios y transmisores principales de estos saberes.

    Joan Colom es un ejemplo claro de lo expresado en el documento congresual , anteriormente mencionado.

    21-Oct-19 · 6:20 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, F. Bujanda Ciordia. Así sentí a Joan Colom (hay que sentir los pensamientos, decía Unamuno), como un transmisor del saber, como el SABER mismo.

    Un cordial abrazo.

    21-Oct-19 · 6:46 pm | Permalink
  7. Alberto

    La verdad es que el campo esconde (no para sus habitantes) personas muy interesantes, con auténtica sabiduría.

    ! Qué feliz parece ser!

    22-Oct-19 · 7:05 pm | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Alberto. Lo parece, y me atrevo a decir que lo es. Mantener la salud le llena de gozo, pero sin alarde verbal alguno.

    Saludos cordiales.

    22-Oct-19 · 9:12 pm | Permalink
  9. Pere

    Entrañable artículo, Julio. Como siempre. Un abrazo.

    22-Oct-19 · 9:13 pm | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, amigo Pere. La historia de Joan, sus palabras tal cual fueron pronunciadas, sin aditamentos, naturales, lo hacen todo entrañable, sencillo a la vez que extraordinario. Hay una Mallorca de sol y mar. Está muy bien. Hay otra Mallorca que ha transitado de la agricultura al monocultivo del turismo, sin haberse perdido por el camino. Son Patrimonio, una alta luz.

    Un cordial abrazo.

    22-Oct-19 · 9:27 pm | Permalink

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