El mundo cautivador de las bodegas… y la Medicina

Soy de la opinión de que entre las personas adultas, habrá pocas que en algún momento de su vida no hayan visitado una bodega de vino.

Bodega-RA

HECHIZO de silencio y fragancia en una de las muchas bodegas de Rioja Alavesa.

Me refiero a una bodega clásica donde existen barricas y cubas de madera, generalmente de roble americano o francés, aunque existen de otras variedades de madera.

José Ramón Elorriaga Zubiagirre *

Rioja Alavesa sabe mucho de esto.

Barricas-Arbol

CON BARRICAS han compuesto este año un “Árbol de Navidad” en Vitoria-Gasteiz.

En Laguardia, con las novedades que introdujo el célebre Jean Pineau al importar el modelo de barrica del Medoc, con capacidad para 24 cántaras, se inauguró en 1865 el primer taller de tonelería de Rioja.

Alma-Bodega

TRANQUILA penumbra del alma de otra bodega de Rioja Alavesa. 

Tomarían el relevo otros históricos toneleros que surgieron del taller de tonelería de la bodega Marqués de Riscal.

Barricas-Tres

BARRICAS coloreadas en sus maderas por los buenos vinos de la Comarca.

Un servidor ha tenido la oportunidad de conocer ese mundo cautivador de las bodegas, desde hace casi cincuenta años y he vivido la impresionante evolución tecnológica. Sin embargo, siempre que visito una, en compañía de gente de cualquier tipo y condición, puedo comprobar cómo se repite un pequeño acto reflejo.

Se puede recorrer toda la bodega con las manos atrás o en los bolsillos, pero al llegar al parque de barricas -digo siempre-, veo cómo uno o varios (según la expedición), escuchan las explicaciones del titular, a la vez que con los nudillos de la mano dan unos golpecitos al culo de cualquier barrica que se encuentre accesible.

DE-IKER

LA PIEL golpea la madera de las barricas (Fotografía Elo Hand).

Creo que obedece a una investigación personal y rudimentaria, para saber si contiene vino. Es automática e instintiva.

Este sencillo acto que en las bodegas ha sido utilizado desde sus orígenes para conocer el llenado de la barrica o el bocoy, es el origen del siguiente descubrimiento:

A finales del siglo XVIII se tuvo la osadía de abrir cadáveres para conocer el interior del cuerpo humano y asociar tal o cual enfermedad con los signos clínicos que el paciente había presentado.

Este saber era incompleto porque solo se exploraba en el interior de cadáveres y los datos no se podían comparar con los vivos por ser inabordables. Los métodos tradicionales de reconocimiento de más importancia eran la observación de signos externos del cuerpo humano.

Barrica-Abierta

LAS BARRICAS de Auenbrugger abrieron camino a la Ciencia Médica. 

Todo cambió, así lo describe la historia, cuando un médico joven y desconocido golpeó con un dedo la caja torácica para comprobar si encerraba una enfermedad. Era un gran aficionado a la música y tenía un “oído bien educado”.

Recorrió el tórax con los golpecitos, reconociendo diferentes matices de tonos según la zona golpeada.

Más tarde asociaría el sonido con la clínica y diagnosticaría la enfermedad. Aún quedaba un largo trecho por recorrer.

El joven médico se llamaba Leopold Auenbrugger. Era hijo de un posadero de Graz. Auenbrugger había visto cómo los cuberos golpeaban los grandes bocoyes, en la bodega de su padre, para averiguar el nivel del vino.

Percusion-Medica

DE los golpes en los bocoyes de vino a la percusión médica resonando en el tambor humano…

De ahí surgió la idea definitiva.

Según la concepción Hipocrática, el cuerpo humano era semejante a un tonel lleno de humores. Con golpecitos por todo el cuerpo llegó a distinguir distintas calidades de sonido “claro”, “oscuro”, “lleno”, “sordo”.

Pasó a realizar las percusiones en cadáveres que luego diseccionaba para lograr la asociación del ruido con lo encontrado en su interior.

En aquella época todo parecía brujería.

Después de años de comprobaciones, en 1761 escribió cinco páginas tituladas “Nuevo procedimiento para descubrir las enfermedades ocultas del pecho, mediante señales obtenidas por percusión de la caja torácica”.

Leopold-Auenbrugger

EL doctor Leopold Auenbrugger (1722-1809) y su “Inventum Novum”.

Tuvieron que transcurrir 48 años de incomprensión y desprecio al método. Fue Jean-Nicolas Corvisart el primero que comprendió la idea de Auenbrugger y la impulsó creando las bases de diagnóstico físico de la enfermedad.

También padeció la incomprensión del mundo científico, pero un discípulo suyo, René Laënnec, inspirado en el juego de dos niños en el que uno golpeaba en el extremo de una viga y el otro lo escuchaba al final de ella, inventó el estetoscopio.

Laënnec daba el segundo paso. A la percusión le sucedía la auscultación.

Duelas-Barrica

DUELAS de Barrica con uvas pintadas… Los caminos son muchos, e inescrutables.

Todo había comenzado con la sonoridad del vino en el bocoy.

 

*Médico. Ha escrito para el Blog una serie de artículos bajo el seudónimo “El Caminante del Alma”.

8 Comentarios

  1. Arene Amezaga

    Lo que dice Elorriaga es cierto. Yo misma he golpeado en más de una bodega las barricas… ¿Quería conocer si albergaban suficiente vino en su interior? ¿Quizá quería saber si estaban vacías? Quién sabe lo que yo quería. ¿Lo sabes tú?

    09-Ene-19 · 1:06 am | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Arene Amezaga. Dejas una misteriosa pregunta en el alero. No sé si es un recurso literario, estilístico. Si se lo preguntas a quienes te lean. O si se lo preguntas al director del Blog…

    Si así fuera, ni corto ni perezoso me lanzo a contestar. Lo haré con relatividad, o con otras preguntas -al estilo gallego-, para que puedas elegir alguna opción… aunque ya te adelanto que te puedes quedar como estabas.

    .- “Quién sabe lo que yo quería. ¿Lo sabes tú?”

    Quizá quieras -al golpear la barrica de una bodega- conocer la hondura del trabajo colectivo de Rioja Alavesa. ¿Crees acaso que de esta manera, a golpe de nudillos, golpe a golpe, sabrás si esos vinos durmientes están a la altura de tu paladar? ¿Acaso quieres despertarlos para que conozcan tu deseo de llevártelos a la boca? Quizá te apetezca descubrir de alguna manera mágica si están los vinos a la altura de tu paladar. O a dónde te llevarán con la ayuda de tu imaginación. ¿Por qué no abandonarse a un idea loca, y pensar que ese toque te depara algún descubrimiento científico, o de otro rango más filosófico? ¿O estás esperando que el eco de tu sonido te diga qué mundo nuevo prometen esos caldos? Puede, por qué no, que al llamar a la barrica quieras despertar al genio de la bodega, uno parecido a Aladino, que te ofrezca tres o cuatro deseos. ¿O ansías saber si esos vinos hablan de Euskadi, o del mundo, o de las noches estrelladas y el frío polar de estos días en Rioja Alavesa? Quizá quieras saber si definitivamente hablan de ti y de tu futuro.

    Es una pregunta tan sugerente la que haces… Confío Arene Amezaga que no te vuelvas atrás, y que después de todo esto me digas que tú sólo querías saber si estaban llenas o vacías de vino. Pero ese sería otro tema… El vacío! Formidable asunto, eh viejo Oteiza!

    09-Ene-19 · 1:19 am | Permalink
  3. Kepa Urdangarin

    Me interesa esa resistencia a los cambios… por no llamarla ese desprecio, ese menoscabo, esa burla de las mentes bien pensantes y “formadas” hacia los avances de la Ciencia. Quizá crean que todo es ya inmejorable. El pensamiento úniço de los propios colegas.

    Y admiro el coraje de los pioneros, los que buscan y encuentran otros caminos. Los que dudan. Los heterodoxos.

    Eskerrik asko!

    09-Ene-19 · 8:30 am | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Eskerrik asko, Kepa Urdangarin. Al respecto, una lectora gallega del Blog me cuenta lo siguiente: “El Doctor Horacio Wells fue un dentista que utilizó el óxido nitroso en el 1844 para anestesiar a un paciente por primera vez en la historia, en una sala llena de médicos. En el hospital de Boston. El paciente se asustó cuando se disponía el doctor Wells a realizarle la exodoncia de un molar. Todos sus colegas se rieron de él. Fue tan deprimente para él que se retiró de la profesión y se dedicó a la venta ambulante… Su compañero de profesión William Morton, tuvo un poco más de fortuna utilizando éter por inhalación en 1846”.

    Hacemos hoy aquí un sencillo canto, un homenaje, a quienes lo han tenido difícil. A los médicos o científicos que a través del tiempo encontraron ese muro de resistencia a las innovaciones o los cambios. Y aún así, persistieron. O abrieron un camino para seguir avanzando.

    Saludos cordiales.

    09-Ene-19 · 9:35 am | Permalink
  5. Miguel Larreina

    Bonita anécdota que demuestra cómo la cultura vinica es un referente formidable del ser humano, incluso de la ciencia médica. Gracias Joserra

    09-Ene-19 · 11:08 am | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Miguel Larreina. Saludos cordiales

    09-Ene-19 · 11:14 am | Permalink
  7. karmele

    Lo que hay dentro de algo que no podemos ver siempre es algo misterioso. Es muy bonita y signifivativa la imagen de la mano y la barrica. Lo que más me sorprende es los avances que ha habido en el campo de la medicina en relativamente poco tiempo… En lo referente al vino ha habido muchos cambios también. Que en ambos campos se den aún más y para bien.

    09-Ene-19 · 1:35 pm | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Karmele. Tus palabras saben a Año Nuevo. Entran bien. Saludos!

    09-Ene-19 · 1:57 pm | Permalink

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