“Quiero cuidar la tierra y embotellar salud”

Cristina Blanco Pérez

CRISTINA Blanco Pérez de Azpillaga, en la viña Las Canteras, en Lanciego.

Esta bodeguera de 44 años lleva sólo siete comandando con su hermano una bodega en Lanciego. Es hermoso saber que la bodega familiar de los dos nació justo cuando empezaron a nacer los respectivos hijos de cada cual.

Llegamos a Lanciego en las no fiestas, un 11 de septiembre, cuando el bullicio de las palabras tiene lugar en la bodega de Cristina Blanco Pérez de Azpillaga, donde reina el Señorío de Lanciego. Reina desde un profundo amor a su pueblo y al conjunto de la Comarca. En nuestra conversación, sentados en el interior de la bodega, Cristina pronunciará un sinfín de nombres, tanto es así que he recordado el poema de Pere Casaldáliga:

“Al final del camino me dirán: “¿Has vivido? ¿Has amado?”. Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres”.

Cristina Blanco Pérez

EN el interior de la bodega, junto a uno de sus depósitos.

Diría que una conjunción de astros debió motivar que esta licenciada en Magisterio, y su hermano Diego, decidieran hace solo siete años continuar juntos con la bodega de su padre Tomás, que forma parte de una familia donde los bisabuelos, por parte de madre y padre, ya elaboraban vino.

Y diría que a esta concejala de Festejos de Lanciego, a la que le gusta cantar todos los días, le define una canción de El Jose que tiene seleccionada en el móvil, que suena cada vez que le llaman. “Llevo dentro un firmamento que miro antes de avanzar”.

“Soy como soy…, soy de verdad”

Cristina Blanco Pérez

CRISTINA en la cercanía de su querido Lanciego.

Hablamos de los mayores, de su capacidad de trabajo y sacrificio. De generaciones que lucharon contra todo para sacar adelante a la familia con sus manos.

“Mi abuelo Matías, con 86 años, con un reuma que le había deformado las manos, seguía en la huerta, porque si le quitaban la huerta y el azadón, le quitábamos el oxígeno. Teníamos un mastín que nos avisaba cuando se caía… Eran seres más sufridores que nosotros”.

.- ¿Cuándo nació “Señorío de Lanciego”?

En el 2014, hace apenas 7 años, cuando nos sentamos mi hermano y yo para ver qué queríamos hacer. “Vamos a hacer cosas diferentes”.

Cristina Blanco Pérez

DIEGO Blanco Pérez de Azpillaga en la bodega familiar. 

.- La bodega se llama Blanco Pérez de Azpillaga, vuestros apellidos,

Sí, pero la marca es nuestro pueblo, “Señorío de Lanciego”. Es nuestra primera marca para vinos Jóvenes, Crianzas y Reservas. El nombre lo registré yo en 2003. Tardaron en dárnoslo un tiempo, que peleé mucho por él. Estando mi padre, comercializaban los vinos con otro nombre, “Heredad Don Tomás”, que era el nombre de mi abuelo.

.- La marca “Señorío de LANCIEGO” es un canto a tu pueblo.

Siempre, porque si llevo más de cinco días fuera de mi pueblo, me pongo nerviosa. Mi marido, Edu, me lo reprocha, “pero es que estoy muy bien en Lanciego”. Mi padre dice “por bien he nacido, por bien vivo, y a mí que me entierren en Lanciego”.

Me sucede un poco lo mismo, que defiendo mi pueblo, y, además, me da pena que los pueblos vayan a menos en Rioja Alavesa, aunque Lanciego gracias a Dios es uno de los pueblos donde la juventud se está quedando.

Cristina Blanco Pérez

CON su aita Tomás, delante del edificio de la Bodega.

.- ¿A qué es debido?

Hay muy buen ambiente en Lanciego, donde estamos censados 740, que ha subido un poco. Hay andereños que vienen a la Ikastola y se quedan a vivir, como Ohiane, que se ha casado con un chico de Elvillar, y ahora viven aquí. O Patricia, una chica del pueblo que se ha casado con un chico de Elvillar con viñas, los dos agricultores, se han venido a vivir a Lanciego.

.- Lanciego, vino, aceite, olivo…

Y cereal. Mi padre dice que Lanciego ha sido de cereal, viñas y mucho olivo. De hecho entre el trujal de Dounia y Mikel, y el Municipal del pueblo, se pueden trujalar hasta 200.000 kilos de oliva…

Cristina Blanco Pérez

DOUNIA y Mikel, a las puertas del trujal Erroiz de Lantziego.

Cristina Blanco Pérez

IMAGEN de una visita al trujal centenario de Lantziego.

.- Tú y el vino, Cristina, ¿por qué una posible andereño se dedica a la viña y el vino?

El vino me enamora. Siempre lo hemos bebido. La cerveza no la probé hasta los 30 años, pero el vino siempre me gustó catarlo y beberlo. Además, me gusta esta vida. Me da la posibilidad de conocer gente a diario para explicar lo que hacemos, lo que tenemos, que tampoco quiero crecer, que con estar como estoy y vivir a gusto, no me hace falta más.

.- ¿Cómo hiciste Magisterio, gustándote tanto el vino? ¿Por qué no Enología?

Empecé Ingeniería Agrícola en Logroño, pero con 18 años no sabes ni lo que quieres. Pequé de eso. Al final me fui a Vitoria a estudiar Magisterio en euskera. Pronto me enamoré de mi pareja actual, y me tiró más Lanciego, que él también es del pueblo.

Cristina Blanco Pérez

LEVANTA una copa junto a las cajas de botellas de Señorío de Lanciego.

.- Dices que no quieres crecer, que te conformas con lo que tienes.

Tenemos 23 hectáreas de viñedo y siempre hemos vendido la mayoría de nuestro vino a granel. Mi abuelo se lo vendía a Faustino, que la primera mujer de Julio Faustino era prima de mi abuela Maritxu, pero al morir la primera mujer, empezamos a vendérselo a Vivanco. Este año no lo hemos vendido, porque Vivanco con la crisis de la COVID ha dejando de comprar bastante vino.

.- ¿Nunca vendisteis uva?

Cristina Blanco Pérez

RACIMO de uvas de Las Canteras en las manos de Cristina.

Nunca… salvo cuando Telmo empezó en Lanciego, o cuando comenzó mi padre con su hermano, en otra bodega.

Nos pagaban por la uva, con la que hoy elaboramos vinos especiales, a 2 euros el kilo, hasta que mi hermano y yo decidimos elaborar vino, primero ‘La Lonja’, que lo vendimos en 2015, en una partida pequeña, a una misma persona. Se llevó todo el vino de una barrica, que ni lo sacamos a comercializar.

.- Algo vio en vuestro vino.

Lo embotellamos y nos compró las 1.200 botellas, que lo sacó luego en una revista con suscriptores.

.- Vuestras viñas producen unos 150.000 kilos de uva.

Eso es. Y lo elaboramos todo nosotros. Al principio vendíamos a granel más de la mitad de los litros, unos 60.000. Otros 16.000 pasaban a barrica, y el resto, de lo que nos quedamos, va para vino Joven.

UVAS-21

UVAS recogidas en la Vendimia de este año.

.- ¿Cómo han ido las ventas desde 2015?

El primer año vendimos 4.000 botellas, y poco a poco he ido doblando las ventas. Respecto al granel, una bodega que venda granel, en enero ya está mirando a ver quién se lo va a comprar. Nosotros miramos cómo van las ventas, y según lo que nos va a quedar, embotellamos más o menos vino.

Desde entonces sé las viñas que van para vino Joven, y para el Crianza, y de él seleccionamos las mejores barricas para el Reserva. Luego tenemos ‘La Lonja’ y ‘Las Canteras’, que son dos viñas especiales. Así que la trazabilidad de mi bodega está muy clara ,

.- De la cosecha de 2020 ¿cuántas viñas se han convertido en botellas?

A día de hoy, de los 100.000 litros, hemos comercializado, sin contar el Crianza, como 24.000 botellas, que no es mucho, porque hemos llegado a vender 70.000 botellas. Esa merma en la venta tiene que ver con la COVID. Además, empecé a vender muy fuerte a China, y China también ha parado.

CEMENTERIO-RODEADO

CEMENTERIO de Lanciego rodeado de viñas, una manera de homenajear a los que se fueron.

Llega Consuelo, la madre de Cristina, que unos días después cumplirá 67 años. Nos anuncia que nos hará unos “pimientitos revueltos” para catar los vinos. El aita de Cristina se llama Tomás Nabor, igual que se llamaba su bisabuelo, que fue alcalde de Lanciego. Tomas Nabor Blanco Hermoso de Mendoza.

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CON su madre Consuelo, uno de los pilares de la familia y la bodega.

.- ¿En qué momento dirías que está Lanciego, en cuál Rioja Alavesa?

La gente joven de Lanciego está haciendo cosas súper chulas a nivel vitícola. Respecto a Rioja Alavesa me inquieta que las grandes bodegas nos marquen el precio de todo. Si suben el precio de la hectárea de viña, por ejemplo, la gente joven no podrá acceder a la tierra, no podrá comprar viñedo y se irán.

.- ¿Qué necesitan proyectos pequeños como el vuestro?

Que nos dejen vivir y mantenernos. De momento vamos bien, pero tengo dos hijos pequeños. Si algún día ellos quieren seguir, me gustaría que pudieran decidir si continúan con la bodega o no. Y si quieren comprar viñas, que puedan acceder a ellas.

.- ¿En qué quieres convertir la Bodega?

BARRICA-INTERIOR

JUNTO a una de sus barricas.

Lo nuestro es un trabajo más bien manual y artesano. No tenemos la capacidad de las grandes bodegas. Lo que quisiera es cambiar la despalilladora. Y claro, no tenemos equipo de frío, que enfriamos con agua. Esta bodega la hizo mi padre cuando yo tenía 9 años, y ahora tengo 44 años.

La hemos ido modernizando como hemos podido, pero un equipo de frío implica más gasto de luz, lo que no la hace tan sostenible. Estamos pensando en poner placas solares, porque la sostenibilidad hoy en día es imprescindible para mantener lo que tenemos, pues el calentamiento global es una evidencia.

.- ¿Quién se lleva tus críticas?

El Consejo Regulador… Pero mira, ahora les ha echado un órdago Bodegas Familiares de Rioja, que están fuertes. Nosotros en ABRA hemos perdido socios después de haber querido cambiar el nombre. Se nos fueron algunos socios de ABRA, mientras Bodegas Familiares son más de 200 en el otro lado del Ebro.

ABRA-BODEGAS

.- ¿Es importante que ABRA esté fuerte?

Fuerte y unida. Para eso tenemos que ir todos a una. Y tenemos que conseguir más apoyo institucional, más incluso del que tenemos, porque cuando llevo vino a Irún o a Zumaia, allí creen que Lantziego está en La Rioja, incluso que Rioja Alavesa es La Rioja. Y tengo que decirles que yo soy Álava, soy vasca por tanto.

.- ¿Qué te preguntas?

Pregunto ¿cuánto vino de Rioja Alavesa se vende en Euskadi? Lo pregunto porque sé que vendemos poco vino en el País Vasco. Habría que hacer una campaña muy fuerte.

Aquí llevamos cientos de años haciendo vino. Hasta donde yo sé, mis bisabuelos hacían vino los dos por parte de madre y padre. La primera barrica del pueblo la tuvo mi abuelo Tomás, que la trajo a la bodega, y se la bebieron entre la Cuadrilla para probarla.

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EN la Feria de Vinos de Lanciego que se celebró en 2019.

.- Qué importante es la Historia de cada lugar!

Eso tiene un gran valor, la historia que va detrás de cada bodega.

.- ¿Sabes tú vender ese relato?

Mi pareja dice que no sé hacerlo. “No puede ser que vengan los demás contando lo que tú eres”. Pero no es fácil ser como Telmo, que es un comunicador nato, y elabora grandes vinazos.

.- ¿Cuál es tu relato, Cristina?

No lo sé. Soy como soy. Soy de verdad. Y cuento lo que tengo. No voy a adornar lo que hay. Eso sí, hago vino de gran calidad.

ANTE-SIERRA

.- ¿Qué dato te parece importante?

Que los jóvenes vienen bien formados, gente como Roberto Oliván, como Enrique Jalón, como Telmo Rodriguez cuando montó aquí en Lanciego su bodega. Telmo vio la potencialidad de esta zona en la que confluyen dos valles. Con una carretera que hizo mi bisabuelo, a quien le reprochaban que la había construido con muchas curvas. “Y si la hago bien, qué van a hacer los que vengan detrás”.

.- ¿Quién heredó su sentido del humor?

Mi abuelo, que solo fueron tres hermanos: Alicia, el pequeño Antonio, que era deficiente, y mi abuelo Tomás. Mi padre también ha tenido mucha iniciativa para todo, y mucho don de gentes. Donde ha ido le han querido. Si hoy voy a Mendabia, me lo conoce todo el mundo. Si voy a la calle Laurel, lo para mucha gente. Mi padre ha sido un emprendedor nato. De hecho, con 12 o 14 años hacía cambios de viñas, que las compras de mi abuelo ya las hizo mi padre con 12 o 14 años.

.- ¿Qué conjunción de astros se produjo en 2014 cuando tu hermano y tú apostáis por tomar las riendas de la bodega?

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CRISTINA y su hermano DIEGO en tiempo de vendimia.

Podía haber pasado que mi hermano se quedara con la bodega medio en cuadro (sin embotelladora…) para vender la uva de las viñas, y elaborando un vino para venderlo a granel.

.- ¿Y qué paso?

Que nos sentamos, lo hablamos y decidí que yo me quedaba con él al 100% en la bodega, dejando los trabajos que tenía entonces. Entre los dos hacemos el embotellado, le ayudo en determinadas épocas en la viña, y todos los temas de la Administración, que es muchísimo lo que nos piden, como si fuéramos una gran bodega.

.- ¿Sabías donde te estabas metiendo?

Sabía ya cómo funcionaba todo. Y sabía que partíamos de cero en comercialización. No teníamos ni un cliente. Y poco a poco empiezan a funcionar las sinergias de la vida. Luego caes en la cuenta que tenemos muchas ventas gracias a los muchos amigos y conocidos de mi padre.

SU-PUEBLO

.- ¿Cuál sería la crónica de estos siete años de vida vitivinícola, dirigida por tu hermano y por ti?

Ha sido una ilusión que ha ido a más año a año. Hemos ido creciendo en vinos. Ahora hacemos uno de esa viña, o el otro de aquella viña. Poco a poco hemos ido asentándonos. Llevamos poco tiempo y la verdad es que no nos hemos preocupado de vender el vino, pero tengo ya mucha gente que me llama, que me pregunta. El otro día me llamó una cuadrilla, que quería que les enseñara la bodega.

.- ¿Qué les dijiste?

“¿Qué nos vas a cobrar? “, me preguntaron. “Yo no cobro a nadie nada”, les dije. Explico los vinos, les digo cómo los elaboramos… “Vamos a ir unos cuantos, nos tienes que cobrar algo”. “Nada, con que conozcáis la bodega y el proyecto, ya me vale”. Así vamos a ir haciendo nombre.

.- ¿Qué tal os complementáis los dos hermanos?

Hijos-Bottles

LOS hermanos Blanco Pérez de Azpillaga con sus hij@s.

Somos diferentes, y eso nos viene muy bien. Diego tiene la mayor carga, porque lleva el viñedo y el campo. Tenemos gente que nos ayuda en la poda, el desniete y la vendimia. Pero mi hermano también se encarga de la bodega. Él hace todas las trasiegas, la limpieza de barricas…

.- ¿Y tú?

Yo embotello, si tengo que subir varas a los emparrados voy, si tengo que ir a desnietar lo mismo, y luego llevo la administración, el papeleo, la burocracia. Para el marketing de la bodega, las etiquetas y demás, tengo unas chicas conmigo. Raquel González Ascacibar trabaja de enóloga con nosotros y es muy buena gente.

Luego tengo cuatro chicas de Haro que me hacen las etiquetas, como Natalia, que es la que más me conoce. ‘La Lonja’ es un vino muy mío, mientras ‘Las Canteras’ es un vino más de mi hermano. La elaboración es muy similar, pero los vinos no se parecen en nada, y eso es la tierra.

.- ¿Qué vas a pedir para los próximos siete años, hasta 2028?

Corcho-Lanciego

Me gustaría ver a Rioja Alavesa con más nombre aún, que la gente nos reconozca en la calidad de nuestros vinos. Mi intención es vender algo más de vino embotellado para no depender de los precios del granel, que este año lo hemos vendido por debajo de costes.

.- Un buen vino vendido a granel, por debajo de los costes de producción, eh!

Gobierno Vasco ha dado ayudas en julio para mandar este vino a destilar, o almacenar. El año pasado hizo lo propio. Cuando digo destilar es para hacer alcoholes, pero esto tenían que haberlo sacado antes, no en julio, cuando las bodegas están vacías, pues se están preparando para la vendimia.

He solicitado mandar algo de mi granel a destilación, porque me van a pagar más dinero de lo que me han pagado por el vino a granel en sí.

ELLA-CEPAS

.- ¿Cómo han estado este año los precios del granel?

Lo último que he oído es la cántara de granel (16 litros) a 12/13 euros. Está tirado, como ves. Por debajo de 18/20 euros estás perdiendo dinero en una bodega como la nuestra.

.- El respeto por el Medio Ambiente, el amor por las cepas, su cuidado…

Nosotros vivimos en el Maná, comparado con el despoblamiento de tantos pueblos en Castilla. Tenemos un entorno fantástico, con la Sierra, vivimos en un sitio con viñas, olivos, un lugar maravilloso, donde la gente puede venir a hacer un turismo de calidad, un turismo inteligente.

.- Ese turismo ya está aquí.

Pero lo tienen Villabuena, Elciego, Laguardia, el resto no lo tenemos, aunque Samaniego también tiene su chispa. Labastida lo ha tenido siempre, porque Haro está al lado. Yo no soy política, eh, es verdad que me he metido en el PNV para ayudar en el pueblo, que son los más afines a mis ideales, pero si tengo que criticar voy a criticar a todo aquel que lo haga mal.

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LANCIEGO, cuna de toda la familia de Cristina Blanco.

Lanciego es uno de los pueblos de Rioja Alavesa que más vida tiene. Hay muchos a los que dar más vida. Tienes Baños, Kripan,… hay muchos pueblos donde quedan muchas cosas por hacer. Y hay que hacerlas. Esto tiene que ir a más. Tenemos calidad, pero se la están llevando cuatro. Queda mucho por hacer.

.- Pensando en tu bodega, ¿estás bien con cinco vinos y que dos de ellos sean ecológicos?

La idea es que todos acaben siendo ecológicos. Quiero tratar la tierra como es debido, cuidarla, y embotellar salud. Hoy en día esos vinos ecológicos están de precio algo elevados, respecto a otros, pero no lo suficiente si tenemos en cuenta el gasto que conlleva una viña en ecológico.

.- Tus sueños de ahora, van a ser la realidad del mañana en tu bodega

Quiero que mis hijos los toquen. Que se nos reconozca el trabajo que estamos haciendo en ecológico… Tenemos una viña donde plantamos Graciano en 2014, ya veremos, y en calidad lo estamos haciendo bastante bien… Lo único que pido es que se nos conozca. Por lo demás quiero quedarme como estoy.

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UNA de la viña de los Blanco Pérez de Azpillaga.

.- ¡Ay la Calidad!, cuántas veces la has nombrado en esta conversación.

La importancia de hacer las cosas bien, la calidad, hacer buen trabajo en el campo y en bodega. E insisto, que se reconozca lo que hacemos. Que alguien vea que mi vino es diferente cada año, porque la añada lo es de por sí. Parecida en calidad, pero este año con algo menos de tanicidad, con un poco más de grado. No somos una bodega que haga Coca Cola, que todos los años hacen lo mismo con la vieja fórmula.

.- ¿Qué dicen Consuelo y Tomás, vuestros padres, de estos siete años?

Ellos están contentos. A mi ama lo que le gusta es vernos unidos. Mi madre valora los sentimientos. Del dinero dice que tenía que ser “añero, como las patatas: el que no se lo gaste que lo pierda”. Bastará con dejar lo que tenemos mejor de lo que lo hemos encontrado, y vivir bien, a gusto, sin meternos con nadie, con humildad.

HABLA-MOVIL

.- ¿Y el aita?

Ver a sus nietos lo es todo, porque yo tengo dos hijos pequeños, Aner eta Unax, y mi hermano tiene a Julene y Beñat, de 7 y 4 añitos. Hemos tenido los hijos y el negocio a la vez. Ha sido como comenzar con todo de nuevo. Hay que ocuparse de la bodega y de los hijos. A todos hay que dedicarse por completo. Hay que sopesarlo todo muy bien.

.- ¿Qué tienen vuestros vinos, dónde está vuestra diferenciación?

Jo, que son vinos de verdad, como nosotros, vinos de Lanciego, súper naturales.

.- ¿Qué son vuestras viñas para ti?

Son mi familia. Se llaman Las Canteras -donde quiero llevarte-, La Lonja, tengo a Villamayo allí en el Prao, tenemos La Nava, El Soto, Campulengo, Valdelahija…

“El Molino”, añade Consuelo, que sigue la conversación desde una cierta distancia.

Abraza-Ama

Mis viñas son tradición -continúa Cristina- porque las trabajaron mis bisabuelos y ahora seguimos haciéndolo nosotros. En ellas me siento mejor que en la bodega. A veces pienso que me gusta más estar con las viñas que con los hijos, jajaja. Ellas me dan menos guerra.

Consuelo nos anuncia que ya están los pimientitos. Que nos bajará tres tenedores y pan caliente recién comprado. Así que Cristina se dispone a abrir una botella de vino.

RIE-MOVIL

DESENFOCAR a Cristina para enfocar su vino,

.- Estás contando muy bien tu historia, la que te configura, Cristina.

La viña de El Molino era de mi abuelo, que se la quedó mi tía, y se la hemos comprado ahora. Son las únicas viñas que queremos comprar… Además, que ese es uno de los problemas, el precio de la hectárea de viña. Yo no puedo acceder a viñas que cuestan 100.000 euros la hectárea. Quizá 70.000 euros, que ya es una barbaridad.

.- Son compras “sentimentales” las que haces con las viñas de la familia.

Exacto, porque podría comprar las uvas a gentes de Lanciego, que sé cómo trabajan las viñas, y el precio me saldría más económico y sería menos trabajo para mi hermano.

El Molino” era de mi abuelo Matías, que contiene un molino de piedra que se nos está cayendo. Tengo la noria de ese molino en casa.

Cristina Blanco Pérez

Trae la amatxu de Cristina los pimientos fritos y el pan. Huelen a gloria bendita. Cristina acerca por su parte una botella y tres copas. No cuatro, porque Consuelo, como tantas mujeres de Lanciego de su generación no toman vino apenas. Algo que han roto las mujeres jóvenes, que beben el mismo vino que los hombres.

Paralelamente la ama está preparando el rancho de la romería de las Fiestas del Lanciego, con carne de pasto, verduritas y patatas. Consuelo le va a meter en las bolsas además unos tomates de Lanciego.

Sentados en el corazón de la bodega, entre cajas de vino y palets de madera, Amaia y yo vemos a las dos mujeres atareadas, moviendo la noria del Molino de la vida en la bodega.

Cristina va a por un vino de Las Canteras, que al día siguiente presentará en una cata que se llevará a cabo en Lanciego con otros bodeguer@s. En la grabadora quedará registrado el choque de las copas de cristal, el sonido del corcho extraído a la fuerza del cuello de la botella, el vertido del vino ecológico en las copas de la añada del 2016, al que Tim Atkin concedió 92 puntos.

Cristina Blanco Pérez

.- Este es un vinazo, Cristina. Tiene su complejidad.

La tiene. La viña no nos da muchas uvas, pero son excelentes. En la fermentación alcohólica no le hace falta que le ayudes, porque cuando llega a 26 grados la temperatura se para de repente, Ya no nos asustamos porque le conocemos, sabemos que es así. Lo que sí hacemos es remontados diarios, mañana, tarde y noche. Es de 2016, y todavía le queda un gran recorrido de longevidad.

.- ¿De qué se trata ahora?

Se trata de que nuestros cinco vinos se consoliden. Y que la gente conozca Lanciego, y mi bodega entre otras.

.- ¿Y después?

Seguir como estoy, no quiero más. Salvo ir encontrando buena gente. Eso sí. La buena gente para disfrutar la vida. Como te decía, no quiero crecer, con estar como estoy y vivir a gusto, no me hace falta más.

8 Comentarios

  1. Begoña Tudela

    Maravillosa historia de bisabuelos, abuelos, padres e hijos. Qué buena noria de la vida!

    03-Oct-21 · 6:59 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Begoña.

    03-Oct-21 · 6:59 pm | Permalink
  3. Aguilera

    Todo en su sitio. Aupa Lanciego!
    Qué buena cita la de Casaldáliga!!

    03-Oct-21 · 7:00 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Aguilera

    03-Oct-21 · 7:01 pm | Permalink
  5. Miguel Pirata

    Los pelos de punta de tanto amor y emoción por un sueño hecho realidad… triunfarás seguro

    03-Oct-21 · 11:01 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Miguel

    04-Oct-21 · 8:10 am | Permalink
  7. Antonio Mijangos

    A las personas y al vino se les respeta por su calidad. Decía mi padre que la tierra es agradecida, lo que le das, te lo devuelve multiplicado. Primero respetar la tierra, después quererla y cuidarla y ella te dará un vino que sepa a madurez, que inspire respeto y contagie salud.

    La tierra pide que se le trate con cariño, que no se la explote, que hasta se la mime. Cristina, detrás de tus palabras hay una verdadera vocación, que es la que hace que el trabajo se asuma con amor a lo que haces. Hay vinos que saben a trabajo en serie y otros que saben a ideal y artesanía. ¡Ánimo Cristina y Diego!

    05-Oct-21 · 11:53 am | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Antonio.

    05-Oct-21 · 10:11 pm | Permalink

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