No pronunciarás el nombre de Moreda en vano

Moreda de aceite y cereal… Moreda cambió su fisonomía para convertirse en viña, hoy con trescientas diez hectáreas de viñedo. Aquí se edificó la bodega Fernández de Piérola, que se ha transformado en el Grupo Piérola, que factura dos millones de botellas al año.

Bodega Fernández de Piérola

UN PÁJARO sobrevuela la bodega, bajo cuyo tejado duermen 6000 barricas de vino.

Vencejos y golondrinas volaban febriles y alegres en la colina de Moreda conocida como El Somo. Por un instante me pareció que los pájaros custodiaban la bodega Fernández de Piérola. Como si viñas y olivos tuvieran un dueño bondadoso en las alturas, más allá de este mundo.

Cuando en 1996, Carlos Bujanda Fernández de Piérola decidió, con el apoyo de sus hermanos, poner en marcha un sueño, la colina de El Somo le pareció la finca ideal para construir la bodega, que desde entonces es, junto a otras muchas cosas, el reino de los pájaros.

Bodega Fernández de Piérola

CARLOS Bujanda Fernández de Piérola, en los alrededores de la bodega de Moreda.

“Este lugar nos iba a permitir trasladar a toda la gente que nos visitara una imagen real de lo que queremos, una bodega incardinada en un territorio vitícola”.

La batalla entre el Enólogo y el Economista (I)

.- Han pasado “solo” veintitrés años, Carlos.

Sí. En 1996 tuvimos la primera cosecha de Piérola que pusimos a la venta en el año 2000, ya que estamos orientados a los vinos de guarda.

Bodega Fernández de Piérola

EN SEIS MIL barricas duerme el vino de esta bodega en Moreda…

.- Apenas diecinueve años desde el 2000… “Antes de ayer”, como quien dice.

Muy intensos. Aquella primera cosecha requirió sus primeros cuatro años de elaboración y conservación. Nos pusimos de largo comercialmente hablando con la Feria Alimentaria de Barcelona del año 2000, en el pabellón del Gobierno Vasco.

.- ¿Qué hubo antes de 1996?

Nosotros venimos de una familia de agricultores, de labradores como se decía antiguamente, que era mi familia, dedicada a la viña de manera muy importante, que llevaban la uva a la cooperativa de Oyón, a la COMY, de hecho mi abuelo fue fundador de aquella cooperativa.

Decidí construir la bodega contando con los viñedos de casa, sabiendo que no eran suficientes para atender la capacidad de la bodega, pues iba a necesitar del orden del millón de kilos de uva… Eso nos obligó a comprar viñas a vecinos del pueblo de Moreda, muchos de ellos amigos -que en Moreda somos 250 habitantes y nos conocemos todos-. Otros quedaron en vendernos sus uvas.

Bodega Fernández de Piérola

LA BODEGA en uno de sus primeros otoños, con la Sierra a su espalda.

.- ¿Le llegaste a contar a tu padre Félix la intención que tenías de construir una bodega?

No. Mi padre desgraciadamente murió joven, con 53 años. Yo entonces tenía 18 años y estaba en mi primer año de universidad haciendo Económicas y Empresariales (que posteriormente hice Enología) y mi hermano (el médico) tenía 16 y estaba en tercero de bachiller. Nuestro hermano mayor se dedicaba ya a las viñas. Yo empecé trabajando en el mundo de la Administración, y de ahí pasé al mundo del vino.

.- ¿Cómo se gestó la bodega?

Fue voluntad mía, aunque mis hermanos siempre me han acompañado. Javier, el mayor, siempre ha estado en el campo trabajando. Hoy continua llevando él todas nuestras viñas. Nuestro hermano menor Luis está en el mundo de la medicina, la docencia y la investigación médica.

Bodega Fernández de Piérola

LOS TRES HERMANOS, Carlos, Luis y Javier Bujanda Fernández de Piérola. 

.- ¿Han sido apasionantes estos veintitrés años?

El mundo del vino es apasionante en sí mismo, combinando una vida profesional y muy técnica con otros dos elementos importantes: el mundo más artístico (pues el vino no es únicamente un producto tecnológico) y un mundo que me ha permitido tener una cantidad de relaciones sociales que ni en el mejor de los casos las hubiera imaginado.

.- ¿En qué momento está Bodegas Fernández de Piérola?

Estamos en un momento muy bonito… aunque incierto, porque el futuro siempre tiene nubarrones. ¡No hemos parado de hacer cosas en estos 23 años!

Hoy comercializamos un millón de botellas de vino al año, con presencia en toda España, con una fase de diversificación a nivel internacional, y una apuesta por la diversificación interna. Se nos conoce por nuestro Piérola Crianza (nuestro buque insignia), pero tenemos una realidad más amplia.

Bodega Fernández de Piérola

PIÉROLA CRIANZA, el ‘buque insignia’ de la bodega de Moreda.

.- Y una gran competencia.

Exacto. Nos encontramos con una competencia brutal en un mercado donde el consumo de vino no ha crecido en los últimos años, mientras que el número de referencias cada vez es mayor. Tenemos el reto de superar cada vez una competencia más alta, pero a la vez tenemos el reto de ofrecer productos de mayor calidad, más singulares y diferenciados.

.- Hablemos de tus ancestros

Nuestra familia siempre ha tenido una fuerte vinculación al mundo agrario, al mundo rural. Mi familia es de Moreda, mis abuelos descienden de Barriobusto. Ellos bajaron a Moreda al entender que aquí había un espacio más acorde. Toda mi familia, que yo sepa, ha estado vinculada a la viña, pero también al olivo, y a otros cultivos que en épocas pasadas tuvieron su relevancia, como el cereal.

Bodega Fernández de Piérola

MOREDA de Álava, según se baja de la colina donde está situada la bodega.

.- ¿Qué recuerdas de tu infancia en relación al campo?

Íbamos al campo con absoluta normalidad porque había que colaborar con la familia y con los padres. Así recibimos la cultura del trabajo y el esfuerzo. Cuando en verano terminábamos de estudiar, lo normal era echar una mano en la viña, desnietar, escardar, despuntar, echar sulfato con las sulfatadoras de aquella época, etc.

.- ¿Qué le pasó al hermano mayor para que tuviera tan claro que lo suyo era el terruño?

Optó por no estudiar. En aquella época se decía que “no le gustaba el tema de los libros”. Al final mi padre le dijo “si no quieres estudiar, aquí tienes trabajo”. Así se enganchó a la agricultura. Hoy tiene una capacidad de trabajo impresionante, disfrutando mucho con el viñedo.

Bodega Fernández de Piérola

CEPAS de Moreda, fotografiadas estos días de julio de 2019.

.- Los hombres de ciencia, como tú, no tendéis a la nostalgia… ¿o me equivoco?

La nostalgia siempre está presente. Y las personas de buena madera la tenemos y la sentimos, pues nos evoca recuerdos hermosos. No obstante, siempre tenemos que mirar hacia el futuro y buscar aquello que motive nuevos retos, nuevas metas.

.- Me habló con afecto de ti quien fuera –tras la Dictadura- primera alcaldesa de Moreda, Marisol Bujanda.

Le tengo mucho cariño. Es una buena amiga y nos solemos ver de vez en cuando en Moreda. Es una familia muy cercana, como tantas otras de Moreda. Su hermano, además, es de mi cuadrilla. Su padre se llamaba como el mío, Felix Bujanda, y curiosamente no eran parientes.

Bodega Fernández de Piérola

MARISOL BUJANDA, delante del pueblo al que vuelve desde Bilbao siempre que puede.

.- Recuerdo haber pasado junto a tu bodega con Ramón Ceballos, del trujal La Equidad, y señalar tu bodega diciendo “buena bodega, y muy conocida por cierto”.

Es de agradecer.

.- Una bodega en tierra de olivos.

Históricamente el aceite de oliva tuvo aquí un peso económico importante. José Ramón te habrá explicado con mayor conocimiento que, en lo referido al olivo, Moreda fue el pueblo más relevante de Rioja Alavesa, y por tanto de Euskadi, en cuanto a producción de aceitunas y aceite. De hecho, conservo recuerdos de aquellos inviernos duros, donde en frente de mi casa estaba el trujal La Equidad, pasando horas allí al abrigo del calor que provocaba su actividad…

.- Veo en tu semblante esa nostalgia de la que hablabas…

Bodega Fernández de Piérola

RAMÓN Ceballos junto a las “muelas”  con las que se molían en el pasado las aceitunas.

¡Qué decir de los olores de las aceitunas cuando se molían con aquellas piedras cónicas del trujal histórico! Los aromas los tengo metidos en mi cabeza. Y el aceite que salía de allí lo llevábamos a los altos de las casas, donde teníamos las tinajas de aceite, que la madre nos mandaba con la aceitera para llenarla con aceite de la tinaja.

.- Te licenciaste en Ciencias Económicas y Empresariales y un tiempo después en Enología. ¿Cómo se llevan el enólogo y el economista que hay en ti?

A veces es contradictorio porque la razón económico-financiera es justamente contraria a la razón enológica. Los criterios que marca la Enología no se corresponden, a veces, con una realidad económica, pero hay que buscar esos espacios de entendimiento.

.- Si aceptas el juego que te propongo… ¿qué le dice el enólogo al financiero, qué le contesta el economista al enólogo?

Bodega Fernández de Piérola

CARLOS posa para el Blog junto a los olivos del recinto de su bodega.

Eso bajado a la práctica del día a día lo encontramos con una frecuencia muy alta. Cada decisión enológica que tomamos tiene una repercusión económica financiera. Al final el enólogo tiende a buscar la excelencia, la pulcritud de todo lo que hace en la búsqueda de la excelencia, y el economista tiene que recordarle “oye perdona, esto hay que pagarlo”.

.- ¿El Enólogo es el romántico?

Sin duda. El enólogo podría mandar a las empresas a freír churros. El economista siempre le tiene que decir “esto no se puede hacer”, o “esto no se debe hacer”. Pero el enólogo tiene como objetivo el mejor producto posible. Pero siempre hay espacios de entendimiento y soluciones. La fórmula no es tan complicada.

.- En estos veintitrés años, ¿quién ha ganado esa batalla?

Bodega Fernández de Piérola

LA MANO del enólogo sobre el olivo, la misma mano que la del economista y financiero.

Han ganado los dos. Sin una razón enológica posiblemente la razón económica no hubiera funcionado. No se pueden disociar esas dos razones. Tenemos que saber dónde nos queremos posicionar como vino y como proyecto. Y tenemos que saber cómo manejarlos en el aspecto económico.

.- ¿Para qué nació Fernández de Piérola?

Para ser una bodega de prestigio. No queríamos pasar desapercibidos en el mercado. Queremos desde nuestro nacimiento que Piérola sea referenciada en el mercado como un producto de calidad.

En 1996 nos marcamos dos objetivos: que el mercado nos interprete cuando hable de nuestros vinos como “vinos de calidad”. Y que además vayan acompañados como elementos de diferenciación y singularidad. Nunca quisimos ser un crianza más, sino el “Piérola Crianza”.

Bodega Fernández de Piérola

LA BODEGA con las primeras luces del mes de julio.

.- ¿Cuándo dirías que os convertisteis en una bodega de prestigio?

Creo que es un paso que se va dando poco a poco de manera continua. Hoy nos conocen de una manera razonable, pero en todos los sitios donde estamos se habla de nosotros de forma positiva.

.-¿Cuáles han sido los hitos de vuestra bodega en estos 23 años?

Nunca hemos sido muy partidarios de participar en premios porque nunca hemos creído demasiado en ellos. El premio lo tiene que dar el mercado al ser el consumidor el que hable bien de nuestros productos. Nosotros creemos más en el “boca/oreja”, en el comentario de esos profesionales que están en la calle, en los restaurantes, en las tabernas, en las cafeterías, en los txokos, los que van propagando la marca.

.- ¿Qué recuerdas de aquel primer año en el que sacasteis al mercado las primeras 150.000 botellas?

Bodega Fernández de Piérola

Llevábamos cuatro años trabajando en el interior de la bodega con mucho mimo, con mucho cariño, con mucho esfuerzo, en los productos, en la presentaciones. Y por fin llegaba el momento de la verdad. “¿Qué os parece?”. “Me gusta, mándame algo de vino”. Qué alegría. Ese cliente que en un momento determinado sin mucho conocimiento te otorga su confianza.

.- ¿Recuerdas cómo fueron aquellos cuatro años en los que el vino dormía en la bodega, entre 1996 y 2000?

Fueron años complicados en la parte financiera, pero cuatro años muy bonitos porque ibas viendo cómo se desarrollaba el proyecto, tu hijo, tu criatura. Las cosas iban por el camino previsto, se estaban haciendo las cosas bien y estábamos poniendo cuerpo y alma en el proyecto. No iba la vida en ello, eso es verdad… pero casi.

Bodega Fernández de Piérola

CARLOS BUJANDA en su despacho de Moreda, donde tuvo lugar la entrevista.

.- En 1996 tenías… 33 años

A los 24 años empecé a trabajar en el departamento comercial de una bodega muy potente, Marqués de Cáceres, en Cenicero. A los 27 años empecé con otra bodega de Rioja Alavesa, como gerente, para desarrollar un proyecto muy apasionante en Bodegas Campillo. Fue a los 30 años cuando decidí volver a Moreda para trabajar con un proyecto nuevo que no ha parado…

.- ¿Cómo afrontasteis la Crisis Económica de 2008?

En 2007, cuando tuvimos información de que se acercaba una crisis económica, nos levantamos y peleamos creando otro proyecto de vino blanco, un vino más fresco, más primario, más frutal, que en aquellos momentos estaba siendo demandado por el mercado. Al final desarrollamos un proyecto en Rueda, donde hacemos un vino blanco que se llama Cyatho.

Ese proyecto lo acompañamos con otro proyecto, para lo que creamos una bodega muy bonita en Ribera del Duero que se llama Traslascuestas.

Bodega Fernández de Piérola

EN UN rincón de su despacho, donde está presente el vino, su color y las botellas. 

Suena el teléfono en el despacho de Carlos Bujanda Fernández de Piérola. Tras los cristales de la ventana, continúa el incesante vuelo de los pájaros. Ninguno de ellos puede competir con un alto molino eólico que da electricidad a las necesidades energéticas de esta gran bodega.

El alto pájaro de viento, el de alas hercúleas, es parte del alma de esta bodega. Mueve sus aspas a la vez que mira con arrobo la alta Sierra. ¡Cómo no hablar de él y de lo que encarna!

Bodega Fernández de Piérola

LAS ASPAS del molino eólico surgen entre las ramas de los olivos.

Cómo no hacerle una glosa, si expresa, como ese millón de botellas, la filosofía y el sentir de quien combate indemne, a pesar de llevar dentro de él dos particulares soldados, el Enólogo y el Economista. Un combate en el que sólo puede ganar la bodega de la colina de Moreda.

 

CONTINUARÁ…

4 Comentarios

  1. Antton Guridi

    Admirable que en 2007, cuando se avecinaba la crisis económica que tanto daño ha hecho -si bien creímos que no fue una Crisis, sino una Estafa-, el economista Carlos Bujanda lo tuviera claro. En vez amilanarse, dio un paso al frente, se levantaron y “peleamos creando otro proyecto”, otra bodega en Rueda. Me recuerda aquello que me contaron en su día algunos chilenos que vivieron el exilio en Euskadi. “Hacia atrás ni para tomar impulso”, decían.

    10-Jul-19 · 11:24 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Antton Guridi. Saludos cordiales.

    10-Jul-19 · 11:30 pm | Permalink
  3. Marisol Bujanda

    Que en Moreda haya gente tan emprendedora e innovadora como Carlos es un honor para todos sus habitantes, gracias a Bodegas Piérola y al aceite de oliva, Moreda es más conocido en Euskadi.

    10-Jul-19 · 11:30 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Marisol Bujanda. Un cordial abrazo.

    10-Jul-19 · 11:31 pm | Permalink

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