Pajareando entre viñas y sembrados

Despierta el día y, como si de un rayo se tratara, una exhalación azul atraviesa la atenta mirada de los observadores que estamos apostados sobre el promontorio más meridional del Prao de la Paúl, en Laguardia.

Aves de Rioja Alavesa

JOVEN cormorán grande alzando el vuelo.

“¡Un martín pescador!”, sugiere mentalmente nuestro “jizz”. Un término anglosajón, de origen incierto, que define la “sensación” de identificar un ave basándonos en la forma, movimiento, tamaño, conducta y coloración de la misma. O dicho de otro modo, el conjunto de “marcas de identidad”, entremezcladas y analizadas por nuestro cerebro en cuestión de décimas de segundo, que logran desvelar la identidad del espécimen.

Aves de Rioja Alavesa

BANDADA de Cormoranes vuelan en el cielo de Laguardia. (Foto Josemi Rodriguez).

El ejemplar en cuestión esboza un suave giro hacia el carrizal y se refugia sobre la percha de un decrépito fresno como quien entrara a un templo arcano. Su serenidad contrasta con la deslumbrante luz y vistosidad del pijama azul que le engalana. Un traje tan a medida que le otorga un mimetismo perfecto en el paisaje que domina. Un camuflaje tan eficiente que sólo podemos disfrutar de sus acrobáticas zambullidas en busca de peces si somos pacientes desde nuestra atalaya.

Gorka Belamendia *

Aves de Rioja Alavesa

PRAO de la Paúl, en las inmediaciones de Laguardia.

Nos dirigimos hacia él, intentando acostumbrar nuestra vista a la penumbra de una maraña de troncos algo inclinados por las abatidas del viento y que desenmascara viejas oquedades en las que busca refugio el autillo, la rapaz nocturna más pequeña que podemos encontrar en Rioja alavesa. Bajo la atenta mirada de este centinela de la noche apreciamos el rondar de las aves acuáticas que viven en este humedal, principalmente, ánades azulones y fochas comunes, cuyo comportamiento reposado sosiega el compás del tiempo.

Aves de Rioja Alavesa

ANADE azulona.

Aves de Rioja Alavesa

FOCHA común.

A lo lejos, situado en el encuadre que conforma el borde del humedal y la mole de Sierra Cantabria, divisamos una pareja de aguiluchos cenizos remontando el cielo, jugando con las corrientes que forma el calor a ras de suelo. Sus pausados y elegantes vuelos provocan una placentera serenidad, a la par que dan tibieza al horizonte. Así de refinados, suspendidos cuál cometas, con las alas levantadas en forma de V y mirada fijada al suelo, ambos ejemplares repasan la vida existente bajo el viñedo en busca de presas que llevarse a las garras.

Aves de Rioja Alavesa

GORKA Belamendia, autor de este artículo escrito para el Blog Rioja Alavesa.

Evocando a la periodista María Elena Polack, esta bucólica estampa se puede considerar una síntesis desperezada entre el hiperrealismo de James Hautman y la performance Eco-Art de Nicolás García Uriburu.

Nuestro paseo discurre a primeras horas por la “Ruta del vino y del pescado”, con los ojos puestos en los encinares que rodean la rocosa cima del monte Palomares. La marcha dirige nuestros pasos hacia la ermita románica de Nuestra Señora de Berberana, un lugar muy especial para quienes, hace ya muchos siglos, empezaron a criar vino por estos lares. En menos de tres kilómetros franqueamos algunos de los viñedos más emblemáticos, auténticos templos del enoturismo y verdaderos albergues de diversidad biológica.

Aves de Rioja Alavesa

UNO de los despoblados de la Comarca, la ermita de Berberana en Laguardia.

Hablamos de campos de cepas de reciente reestructuración en espaldera, legítimos reinos para viejos conocidos de la fauna ibérica. Son los dominios de los llamados pájaros del vino, esas aves que se mantienen unidas al viñedo y que como narra el divulgador ambiental José Luis Gallego, añaden un punto musical y de color al desarrollo de la vid. Al fin y al cabo, la viña es uno de los ecosistemas agrícolas que mayor biodiversidad acoge, especialmente entre las aves, no siendo pocas las especies (perdices, alondras, collalbas, totovías, abubillas, cogujadas, abejarucos…) que entonan sus melódicos cantos entre los terruños de estos ejidos.

Aves de Rioja Alavesa

LAS perdices siempre se han encontrado a gusto en nuestros viñedos.

Tras atravesar un par de pinos silvestres de hermosa talla alcanzamos el parque local de Berberana, en cuyas inmediaciones se celebra la tradicional romería en las que antaño se ideaban proyectos y tomaban decisiones. Nada mas llegar nos embriaga el dulce olor de la jara blanca, una vistosa planta de flores violetas que crece por doquier en esta área mediterránea y cuyo aroma marida perfectamente con la fragancia de la lavanda, del tomillo o del abrótano hembra.

Aves de Rioja Alavesa

“NOS embriaga el olor de la jara”…

Desde la distancia percibimos cómo más adelante nos aguarda un mundo pétreo, un espacio de roca desnuda que en Sierra Cantabria asoma formando canchales y pedreras, así como vertiginosos escarpes, cortados y cantiles excavados por el agua montaña abajo.

En este universo vertical de fingida esterilidad y abundantes recovecos encuentra refugio un heterogéneo grupo de animales, entre los que sobresalen las aves carroñeras y las rapaces. De hecho, nada más llegar frente al roquedo conseguimos detectar los primeros buitres comunes, una especie que vuelve a reconquistar estas tierras tras la recuperación de sus poblaciones ibéricas. Los vemos posados, observando con detenimiento el deambular de las familias que caminan por el sendero.

Aves de Rioja Alavesa

LOS buitres han vuelto a reconquistar estas tierras. (Foto Miguel Larreina). 

El simple ejercicio de aguzar los sentidos con los prismáticos al ristre también nos permite revelar la insólita figura del buitre egipcio. Una bella ave cuyo parecido a los seres humanos es innegable al tener la piel de la cara desnuda, arrugas disimuladas y uno de los mejores peinados de la fauna ibérica. Esta descripción metafórica del alimoche, nos hace descubrir una de las carroñeras más amenazadas del mundo a consecuencia del voraz antropocentrismo que sometemos al paisaje y a los seres que lo habitan.

Al retornar ladera abajo en dirección al carrascal de Navaridas apreciamos otra muestra de este canibalismo antrópico: la deforestación de las masas arbóreas.

Aves de Rioja Alavesa

LAGUNA de Navaridas. Vista del carrizal en la laguna.

En esta comarca, la sustitución de los bosques mediterráneos en pro de extender las superficies cultivadas ha dejado un paisaje fracturado y un mosaico de pequeños bosques-isla de escasa entidad. Son los actuales reductos naturales de lo que antaño significó el hábitat propio de la región y que dan lugar a una serie de espacios de gran interés ecológico a los que acude la fauna en busca de refugio y alimento.

Aquí, el sotobosque montano hace las delicias de cualquier ornitólogo que se aprecie al poder escuchar, entre los árboles, el melódico canto de los mosquiteros ibéricos y ruiseñores comunes, mientras que en el interior del follaje de coscojas, enebros y labiérnagos se percibe el cabrioleo de las apocadas currucas cabecinegras.

Aves de Rioja Alavesa

MIRLO cantando en febrero, su época de celo.

Aves de Rioja Alavesa

CURRUCA capirotada.

Recorrer este “Área de Interés Naturalístico” da pie a hablar del sentido de pertenencia a un paisaje del que somos parte, tanto por ser identitario del lugar como por su carácter diferenciador frente a otros rincones naturales.

En un momento dado, nos asomarnos a uno de los claros del bosque, en el que crecen los romeros junto a otras especies leñosas como el brezo de escobas, para divisar un grupo de aves que han vivido un proceso de especiación alrededor del Mediterráneo. Estamos ante un conjunto de aves inconspicuas y huidizas, y por ello nos movemos con sigilo, poniendo en práctica la paciencia, la rápida observación de los detalles y ¡cómo no!, la memoria.

Aves de Rioja Alavesa

PRECIOSA murmuración de una bandada de estorninos en invierno. (Josemi Rodriguez).

Por suerte, su dificultad de detección se compensa por el distintivo canto que expresan durante la época de cría. De esta forma, agazapados en un extremo del claro y protegidos por una planta de lentisco, cuya principal bondad es su resistencia a la sequía, vemos volar especies cuya distribución en Euskadi está confinada exclusivamente a este rincón del territorio. Es el momento de disfrutar con la presencia de currucas carrasqueñas, escribanos hortelanos o alcaudones comunes, verdaderas joyas de este termófilo encinar.

Ahora bien, a pesar del optimismo de tener la labor hecha, no paramos de soñar con que algún día regrese a criar a estos parajes el alcaudón meridional, un ave extinguida hace ya años y que tiene esa oscura costumbre de empalar y descuartizar a sus presas antes de comérselas.

Aves de Rioja Alavesa

CARBONERO común.

Aves de Rioja Alavesa

HERRERILLO común.

Pasa la mañana y aumenta el calor, así como el número de familias que pasean por estos caminos de entre viñas. Un niño pequeño que empieza a caminar mete con entusiasmo la nariz entre las flores de un romero. Se ve que, como a nosotros, le fascina la vida natural. Sus padres vienen con la intención de acercarse hasta la laguna de Navaridas, un humedal destacado por sus valores paisajísticos y protegido por el Plan Territorial Sectorial de Zonas Húmedas del País Vasco.

Por el contrario, nosotros nos dirigirnos hacia el río Ebro siguiendo la vereda del arroyo Mayor, un afluente que nos acompaña parte del trayecto y cuyo recorrer delata la fiesta natural constante que supone su ribera para el conjunto de los pájaros más comunes: jilgueros, tarabillas, carboneros, herrerillos, cetias ruiseñores, petirrojos… abundan por doquier. Al llegar a su desembocadura apreciamos cómo su cauce se despide abruptamente de estas tierras alavesas para entregarse al Ebro, uno de los padres del Mediterráneo.

Aves de Rioja Alavesa

SOTO del Ebro en Labastida.

Aves de Rioja Alavesa

TERRENO poblado de árboles y arbustos, a la orilla del Ebro.

Durante el primer tramo de paseo detectamos que el bosque de ribera se encuentra fraccionado y deteriorado, lo que imposibilita su función de corredor natural para la fauna. No obstante, a medida que nos acercamos a la isla fluvial de Elciego, el panorama cambia y se convierte en un bosque galería bien conservado. En este sector, las formaciones arbóreas y arbustivas que jalonan la ribera (sauces, álamos, alisos…) son diversas y de gran porte.

La zona está declarada Red Natura 2000, siendo esta isla fluvial uno de los enclaves con mayor diversidad florística y faunística de la Rioja alavesa. Aquí el bosque de ribera disfruta de un alto valor paisajístico y ecosocial y alberga zonas de nidificación o alimentación para ciertas especies de aves de notable importancia, bien por estar ligadas a zonas húmedas (cigüeñas, garzas reales…), bien por ser hábitats forestales relícticos en ambientes agrícolas (pico menor, pájaro moscón, tórtola común, paloma zurita…).

Aves de Rioja Alavesa

CIGÜEÑA blanca.

Aves de Rioja Alavesa

GARCILLA bueyera.

Cuando llegamos al petril sobre el azud del río reparamos cómo hay otra familia con los prismáticos colgados del cuello admirando las aves presentes. Disfrutan de manera incansable con el vagar de los ánades frisos, zampullines chicos, garcetas comunes, somormujos lavancos o incluso con el remontar de un aguilucho lagunero… Ante nuestros pies, un cormorán grande surge bajo el agua, como si fuera un patito de plástico amarillo saliendo a flote. Se lo enseñamos a los más pequeños hablándoles en euskera: “Begira, ubarroi handia!”.

Aves de Rioja Alavesa

ZAMPULLÍN común.

Aves de Rioja Alavesa

CERCETAS comunes.

El ejemplar se zambulle unas cuantas veces, mostrando una habilidosa maniobra de pesca submarina hasta conseguir un pez que llevarse al pico. Cuando lo obtiene, nada hasta el azud y emerge del agua con su plumaje prácticamente seco. Una niña pregunta en voz baja a su madre: “¿entonces, por qué tiene esa costumbre de extender sus alas al sol tras las inmersiones?”.

Los compañeros de excursión esbozan una sonrisa y en tono distendido le responden que el extender las alas le sirve para terminar de secar algunas gotas que quedan fijadas en las mismas, pero que la causa última de este comportamiento sigue siendo un tanto misteriosa, en tanto que hay quien especula con que sea un hábito social, o bien le ayuda a la digestión o a regular la temperatura.

Aves de Rioja Alavesa

GARZA real.

Son muchas las historias que uno lee sobre las costumbres etológicas que tienen nuestras aves. Algunas narran acciones de superación mientras otras son anécdotas de desaparición. Ahora, está en nuestras manos recuperar, proteger y convertir cualquier rincón natural del territorio en un lugar feliz y afortunado para el encuentro entre la ciudadanía y la naturaleza.

No podemos perder un ápice de entusiasmo a la hora de frenar esa ola de desarrollismo que asoló tantas zonas de Euskadi, así como del mundo.

Aves de Rioja Alavesa

HERMOSO fondo escénco para avistar aves en la Comarca. (Foto Josemi Rodriguez).

Debemos tener un ojo clínico para identificar los problemas que puedan devastar nuestra fauna o poner en jaque a nuestros paisajes. Hay que trabajar duro para alcanzar las demandas ecosociales apeladas por el saber de la comunidad científica y es importante inculcar entre la ciudadanía el parangón de tener un medio ambiente depurado como sinónimo de calidad de vida.

Aves de Rioja Alavesa

ESCRIBANO soteño.

Acaba la jornada y volvemos a Laguardia desde donde cogemos el autobús de línea que nos retorna hasta Vitoria-Gasteiz. Antes de subir, miro de nuevo a la laguna para ver volar sobre su lámina de agua las alargadas siluetas de gaviotas reidoras y patiamarillas, garzas imperiales, cercetas comunes y cigüeñuelas en paso.

Un vecino me cuenta uno de sus sueños para este lugar: “que algún día vuelvan a ocupar los martinetes estos carrizales”, una garza nocturna desaparecida como reproductora hace ya unos años.

Aves de Rioja Alavesa

EN UN INSTANTE ves la figura, un segundo después ya no la ves. (Josemi Rodriguez).

Le miro por el rabillo del ojo y pienso con simpatía que, lejos de transmitir vanidad, sus palabras intentan rezumar ilusión: si recayera en mí la gestión de este humedal tomaría dicho mensaje muy en serio. Pero los sueños son sueños y las palabras se las lleva el viento, por lo que me giro de nuevo para despedirme del humedal. Su brillo, tan resplandeciente como bandeja de plata, me anima a convencerme de que puede ser así y que si lo queremos así será.

 

* Coordinador de Ataria. Técnico del Centro de Estudios Ambientales del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Premio Periodismo Ambiental 2020. Ornitólogo de la Sociedad Aranzadi.

6 Comentarios

  1. Begoña Tudela

    En esta publicación todo brilla a un gran nivel. Textos, fotografías, artículos, entrevistas, series de prehistoria y tiempos de Pandemia global…

    Es tan sobresaliente este último artículo que… Vamos a ver, hace tiempo que espero y deseo poder volver a Rioja Alavesa. Hay muchas razones para ello: Naturaleza, Pueblos, Montaña, Viñedo, Vino, Gastronomía… Y ahora avistamiento de Aves. Siento unas ganas locas de salir de este marasmo en el que vivimos, ay. Habrá que seguir armándose de paciencia.

    23-Feb-21 · 9:55 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Te entiendo perfectamente, Begoña. Mientras todo eso y mucho más llega, cuidemos y conservemos la Salud.

    23-Feb-21 · 10:01 pm | Permalink
  3. Txiki

    Si no lo digo, reviento: Menos mal que tenemos el blog. Qué ventanal. Qué guay! Entran pájaros, qué manera de trinar!

    24-Feb-21 · 12:30 am | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Lo de qué ventanal, Txiki, y lo de qué guay, es estupendo.

    24-Feb-21 · 12:31 am | Permalink
  5. Gorka Belamendia

    Gracias por vuestros comentarios. Rioja Alavesa os espera.

    05-Mar-21 · 5:33 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Gorka!

    05-Mar-21 · 5:46 pm | Permalink

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