El reino de lo pequeño

Rioja Alavesa, desde su dimensión, ha hecho cosas colosales que son para el mundo una inspiración.

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ENTREVISTA con Iñigo Franco, cuya mano campesina acaricia las uvas nacientes de sus viñas.

El campesino Iñigo Franco, de Leza, lleva 18 hectáreas de viñas en tres pueblos de la Comarca. Hace 20 años formó parte de la ejecutiva de UAGA.

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IÑIGO FRANCO en la viña más cercana a su casa Eguzkirantz, que aparece detrás de él.

Frente a megalópolis colosales como Tokio, Yakarta o Delhi (las tres por encima de los 25 millones de personas), inmensas colmenas donde viven millones y millones de seres humanos entre el asfalto, el hormigón y los rascacielos… está el reino de lo pequeño.

Joyitas como Leza (de 216 habitantes), donde vive la abeja obrera, la incansable hormiga trabajadora, la hermosa mariquita del viñedo, las gotas de lluvia que se hacen desear, las uvas diminutas que crecen en la cepa de la pequeña comarca de Rioja Alavesa, donde alrededor de 11.000 almas cultivan –cada un@ a su manera- el hermoso paraíso del vino y el viñedo.

Iñigo Franco Atorrasagasti (Leza, 1970) es agricultor por elección. En su caso puede añadirse también por sentimiento. Lleva dieciocho hectáreas de viñedo en Leza (algo en Navaridas y Laguardia), un total de 99 parcelas donde mima y recoge al año 120.000 kilos de uva que vende a las bodegas Marqués de Riscal (la tinta) y a Baigorri (la blanca). Viticultor, agricultor… La palabra que mejor le define es la de campesino

Un campesino que se recrea con su trabajo en el campo. Un campesino que es hoy el último vínculo de su familia con la tierra cultivada, el último eslabón de un larga cadena de generaciones, ya que ni su hermana ni el resto de sus primos, nadie de la familia, vive hoy de la Agricultura.

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ESTOS CIELOS de Leza han contemplado lo que hacen sus vecin@s desde tiempo inmemorial.

Iñigo es un gigante de dos metros que en la pequeña Comarca de Rioja Alavesa hizo, con sus compañeros del sindicato UAGA, algo muy grande. Veinte años ya que pusieron en marcha el primer alojamiento para trabajadores temporeros, lo que dignificó el descanso de los trabajadores extranjeros que vienen de fuera a trabajar en las viñas (espergura y vendimia) de Rioja Alavesa.

Nacido y criado en Leza hasta los siete años, tuvo que marchar con su madre y su hermana a Galdakao, cerca de Bilbao, mientras el aita se quedaba un par de años más en Leza. Aquello fue un desgarro. Como le ocurre al personaje de novela Daniel el Mochuelo (“El camino”, de Miguel Delibes). Él sentía una intensa unión con Leza, lo que significaba (en palabras de Delibes) “que dos cosas no deben separarse nunca cuando han logrado hacerse la una al modo y medida de la otra”.

La conversación con Iñigo tiene lugar en su casa de Leza, donde sin conocerme aún me ha invitado a comer. Aquí vive con sus padres, su esposa Natalia, y sus dos hijos Eneko y Anton, de 8 y 5 años. A Leza volvía casi todos los fines de semana desde Bilbao. Aquí quería volver para trabajar la tierra. Aquí en Laguardia estudió Enología y Viticultura. Aquí retornó con tanta hambre de Leza que en poco tiempo estaba ya en el Ayuntamiento y en la Ejecutiva del Sindicato UAGA.

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EN LOMBILLA, el barrio de Bodegas de Leza, donde tienen la bodega familiar de casi 300 años.

.- ¿Por qué objetivos había que luchar en los años 90 desde el sindicato de agricultores?

Como la mayoría de la gente de la Comarca, yo estaba afiliado a UAGA porque nuestros padres lo estaban. Era el continuismo, igual que con las viñas: mi padre Floren va dejando las viñas y yo me hago cargo de la tierra. Me llamaron del sindicato para participar de la organización y acudir a varias charlas. Sería el año 95 aproximadamente.

.- ¿Cómo fue aquella llamada?

“¿Por qué no te vienes al sindicato, que se van a elegir cargos en la Comarca?”. Me pareció interesante. Mi aportación fundamental sería la acogida de los temporeros.

En el año 1998 establecí contacto  con un chico marroquí que vino a trabajar a Leza. Le pregunté “¿por qué no organizamos mejor el trabajo de los temporeros extranjeros de tal forma que yo te llame con unas condiciones laborales, de tal forma que tú vengas con trabajo y entre todos organicemos y superemos la subcontratación, el mal alojamiento en tiendas de campaña, infraviviendas o en locales de ‘mala muerte’?”.

.- El Sindicato se mostró interesado, por supuesto.

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CARTEL del último Batzar Nagusia… con Iñigo Franco nos remontamos 20 años atrás.

UAGA entonces fue muy poroso a esta idea. Les pareció muy bien desde un punto de vista social, laboral y económico. El sindicato me dio la cobertura para organizar y gestionar aquella idea. Empezamos con este proyecto en 1998, me lo recordó el otro día Bentomía, el chico marroquí. “Va a hacer veinte años de aquello”, me dijo.

.- ¿Hasta dónde llegó la iniciativa?

El sindicato no tenía infraestructura, pero destinó a la técnico Nuria Martínez para que trabajara  en el tema desde el área de Social, Mujer y Temporeros, metiendo el primer año todas las horas del mundo. El primer año empecé yo con este chico marroquí, el segundo año ya conseguí hablar con dos o tres agricultores más, de tal forma que trabajaba una semana conmigo, y los otros le daban otras dos semanas más. Bento tenía así tres semanas de trabajo asegurado.  Aquí le dábamos un local digno en el que estar, con cama, ducha y vacaciones.

.- Eso fue el germen. ¿Estaba madura la Comarca para dignificar el trabajo de los temporeros?

Me sorprendió la sensibilidad que encontré en la Comarca. Es verdad que aquí hay de todo, hay agricultores sensibles y hay otros que no lo son. Pero encontré a más agricultores con esa sensibilidad de lo que yo pensaba. Gente que estaba dispuesta a contratarles y a preocuparse de que esa gente estuviera en unas condiciones dignas: un salario justo, condiciones sociales y un local más que digno.

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ALOJAMIENTO para 48 temporeros, el sueño sembrado por campesinos de Leza.

.- ¡Qué buena manera de empezar a representar a un sindicato de Agricultores!

Dos años después estábamos implicados 12 agricultores, y 20 agricultores al tercer año… En la actualidad vienen más de 500 trabajadores a la Comarca. Desde mi casa se ve el techo blanco del alojamiento comunitario de Leza para trabajadores temporeros, que fue el primer alojamiento comunitario de la Comarca. Entonces yo estaba en el Ayuntamiento de Leza y en el Sindicato UAGA. Para aquellas explotaciones que por su tamaño no podían permitirse el lujo de construir un alojamiento, pusimos este alojamiento público en marcha (que cada agricultor paga por alojar a sus trabajadores), con capacidad para 48 personas.

Ahora estamos en la campaña de la espergura, que es la poda en primavera-verano. Les llamamos a Marruecos y saben que van a estar alojados en un lugar digno, conocen el salario, les pagamos el coche y el alojamiento. Están en Murcia, en campañas más duraderas, pero no tienen las condiciones que ofrecemos aquí en la Comarca, ni mantienen las relaciones que tienen aquí con la gente.

.- Esto dice mucho a favor de los agricultores de Rioja Alavesa.

No voy a ser corporativista y decir que todos los agricultores son maravillosos, pero sí hay una mayoría de agricultores que es gente concienciada y que ha hecho frente a la situación.  El Gobierno Vasco abrió una línea de ayudas para habilitar locales, pero han sido muchos los agricultores que nos manifestaron que querían tener a la gente en condiciones dignas y que estaba dispuesta a pagar un precio justo. Es verdad, esto quiere decir mucho y bueno.

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ESTE EDIFICIO fue una semilla campesina de dignidad que se expandió por toda la Comarca.

.- (“Los campesinos de viñas y árboles frutales… también siembran sueños”, pienso para mí). ¿Qué les decías entonces a los agricultores?

Les decía, y creo que es un tema a explorar en la actualidad, que tendríamos que dar un siguiente paso. Se trataría de ver qué hacemos para contar en la botella de vino que en Rioja Alavesa tenemos unas prácticas sociales y laborales justas. Que eso figure en la etiqueta de las botellas. Que eso quiera decir algo así como: “yo bodeguero trabajo con personas a las que no exploto ni someto, a las que trato con la dignidad que merecen”. Habrá alguna manera de hacerlo… quizá con un distintivo de cara a Europa. No lo hace nadie aún, pero no tengamos complejos por llevar en esto la iniciativa. Otros nos seguirán.

.- Quieres decir que hemos pensando en el terroir, en la viña, en la uva, en la historia de cada vino, y debiéramos ampliar esa mirada.

Eso es. Por qué no preocuparnos, que hay mucho contenido en ello, y decir que “estamos llevando a cabo unas prácticas humanas dignas”, que “estamos dignificando como merece la figura del trabajador que recoge nuestras uvas”.

.- ¿Qué sentiste cuando se inauguró el alojamiento comunitario de Leza para temporeros?

“HAY GENTE, ¡por fin hay gente en buenas condiciones!”, dijo aquella primera noche Iñigo.

Fíjate, recuerdo, Julio, la primera noche, cuando se inauguró el alojamiento con la presencia entonces del Consejero de Agricultura, Gonzalo Saenz de Samaniego. Yo me asomaba desde mi casa y al ver la luz aquella noche por primera vez… buffff, me decía: “hay gente, ¡por fin hay gente en buenas condiciones!”. Recuerdo que dio la noticia Julio Ibarra en el Teleberri de la noche, en Euskal Telebista.

.- ¿Recuerdas qué dijo Julio Ibarra en ETB?

Me encantó cómo contó la noticia, me emocionó… Dijo algo así como “en el pueblo pequeño de Leza, donde hay muy poca gente, pero por lo que se ve con un gran corazón, han inaugurado un alojamiento para trabajadores temporeros…”. Qué bien captó la idea! No se trata de recoger uva a cualquier precio, sino de hacer bien las cosas y tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

.- ¿Cómo había sido, en lo que tú recuerdas, el trabajo de los temporeros cuando tú fuiste niño en Leza?

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LA MANO CAMPESINA de Rioja Alavesa, la de Iñigo Franco Atorrasagasti.

Aquello era otro mundo. Vendimiaban varias familias juntas. Se recogía la quinta parte de la uva que se coge hoy en día. A casa venían lo que se llaman “carrilanos”, que eran gente de Castilla, cerealistas que en época de vendimia venían y vendimiaban todos en familia. No era una vendimia como ahora, que es muy profesional. Recuerdo que de críos, venían a casa dos o tres personas, dos o tres carrilanos –que no era peyorativo, eh!- que andaban por los caminos pidiendo trabajo. Eran pequeños agricultores de la zona de Castilla.

.- ¿Dónde dormían?

Nada más empezar la vendimia se mimetizaban con la familia en la viña. Se metían en casa y mi ama ponía a la mesa dos o tres cubiertos más. Eso lo he mamado de pequeño, oyéndoles roncar por la noche en la cama de al lado. Y en la habitación de al lado, otro de ellos, entre la habitación de mis padres y la mía.

Es lo que había entonces. Otros estaban hacinados en lonjas, con la figura del intermediario, que cobraba y luego les repartía el dinero. Una mafia en toda regla. Con el tiempo hemos demostrado que eso se podía evitar. Y todo eso ha sido una propuesta que se ha hecho de abajo arriba, desde los agricultores de Rioja Alavesa. Eso lo hemos hecho nosotros.

.- Emociona escucharte, Iñigo.

Lo que hemos conseguido en esta comarca tan pequeña, ¿verdad? Ahora mismo, en este asunto, somos un referente a nivel estatal. Hemos hecho cosas colosales, como ésta. Pero podemos dar un paso más, sin que lo hayan hecho antes que nosotros los franceses, que casi siempre van por delante.

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AÚN no siendo bodeguero, guarda en su bodega de Lombilla el vino de 1.500 kilos de sus uvas.

Hay muchas razones, pero ofrezco una más: existe un mercado poroso y sensible de nivel a estas iniciativas. Y digamos que este distintivo (si lo ponemos en marcha) en los vinos de Rioja Alavesa querría decir que han vendimiado sus uvas con trabajadores de otras partes a los que han ofrecido condiciones dignas de trabajo.

Da una dimensión de humanidad muy interesante de las gentes de Rioja Alavesa. Los trabajadores siempre dicen que en esta Comarca se sienten muy respetados. Es una inspiración.

.- ¿Cómo presentaste el tema en su día, desde el Ayuntamiento, o desde el Sindicato?

Lo hicimos en el Ayuntamiento, para que la gente del pueblo conociera el asunto de primera mano. He de recordar que la gente tenía miedo: “Se va a llenar esto de marroquíes”. “¿A ver quién va a protegernos de esta gente que viene?”, “¿Te imaginas a  40 o 50 marroquíes en el pueblo?”. Hoy, dieciocho años después, nadie se hace ya esas preguntas. Ellos han venido a trabajar. Y punto.

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CINCO AÑOS tenía Iñigo Franco en esa fotografía, feliz en su pueblo de Leza…

.- Aquel niño de Leza supo estar a la altura del pueblo que le crió…

Tengo recuerdos idílicos de aquellos mis siete primeros años en Leza. Fue traumático marchar a la ciudad, tengo la sensación de que se partió la infancia. Salir de un entorno cuidado, privilegiado, con ese ‘buenismo’ de los pueblos, esa paz, y llegar a la jungla de la ciudad… aunque Galdakao fuera un pueblo, pero con gente que no conoces, que no te conoce. Nunca me sentí de allí. El otro día volví a leer “El camino” el primer libro que leí de Miguel Delibes.

.- Maestro de nuestro añorado Manu Leguineche en “El Norte de Castilla’, por cierto.

En ese libro, Daniel el Mochuelo (porque de pequeño miraba todo con mucha atención y con cara de asustado), es el personaje central. La historia comienza de noche. Daniel tiene 11 años y se va a ir a la ciudad al día siguiente, pues su padre, el quesero del pueblo donde vive, quiere que progrese. Daniel se pasa toda la noche recordando los viejos tiempos con Roque el Moñigo y con Germán el Tiñoso.

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“EL CAMINO” , de Miguel Delibes, inspirador de campesinos y maestro de periodistas.

¡Me identifico tanto con ese personaje! Daniel el Mochuelo se da cuenta de que su padres quieren lo mejor para él, pero se dice “qué voy a aprender yo que no haya aprendido aquí, si soy feliz en el pueblo”. Volver a leer las reflexiones que hace Daniel el Mochuelo la noche anterior a marcharse del pueblo me pone la piel de gallina.

.- (“El valle despertaba al nuevo día con una fruición aromática y vegetal. Los olores se intensificaban, cobraban densidad y consistencia en la atmósfera circundante, reposada y queda”, leo en esa novela de Miguel Delibes). ¡Tú fuiste Daniel el Mochuelo!

Sí. Yo tampoco quería irme de Leza por nada del mundo. “¿Qué he hecho yo mal?”, me preguntaba. Me negaba a marchar del pueblo. Así que cuando tuve ‘veintipocos’ años me dije “ya está, este es mi momento”. Y volví a Leza. Yo soy agricultor vocacional, no por herencia. A mí me encanta el campo.

.- Por lo que me ha contado Natalia antes, tu aita Floren se quedó todavía un par de años más en Leza y tu madre marchó con vosotros a Galdakao.

Así es. Pero por malas cosechas y falta de pagos, mi padre se vino con nosotros a Galdakao, para trabajar en Dragados y Construcciones (trabajando en el puente de Rontegi). El pueblo quedó para los fines de semana. Mi madre trabajaba en Firestone. Pero el fin de semana cogíamos las maletas, marchábamos a Bilbao, a la calle Henao, y desde allí en autobús veníamos hasta el sanatorio de Leza. Bajábamos andando dos kilómetros hasta el pueblo. Eran un fin de semana de explosión. Luego de vuelta, de nuevo la semana se me hacía eterna.

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DESDE el campanario de la iglesia de Leza se ve el Sanatorio (a la izquierda), bajo la Sierra.

.- En Leza están tus amigos de toda la vida, claro

Éramos tres. A fecha de hoy siguen siendo mis referencias. Mis amigos de toda la vida. Aquí quedó uno que nunca marchó. La tercera era una chica que ha marchado a vivir a otro pueblo de Rioja Alavesa. Éramos tres, dos chicos y una chica. Mi amigo, con el que me llevo un mes… no tenemos nada que ver, yo mido dos metros y él mide uno sesenta y pico, es pequeñito, yo soy grandote…

Su esposa Natalia, que escucha nuestra conversación, interviene para decir: “He ido a bodas en las que Iñigo me ha dejado plantada y se ha puesto a bailar con su amigo de toda la vida. Al parecer, sólo ellos se entienden bailando”.

.- Ja ja ja.

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EGUZKIRANTZ, en Leza, donde están las vigas del caserío de la amama de Zeberio (BIZKAIA).

Lo nuestro –retoma él la palabra con una sonrisa amplia- es una afinidad total. Es lo que tienen los pueblos. Al leer la novela “El camino” de Delibes, te das cuenta que no hay edades. El Tiñoso es mayor, pero si son amigos, son amigos. Es un vínculo para siempre. Como el que yo siento con esta tierra de Rioja Alavesa.

Leza e Iñigo. La tierra y uno de sus campesinos… no deben separarse nunca cuando han logrado hacerse la una al modo y medida de la otra.

 

Continuará…

14 Comentarios

  1. A casa venían los de Suellacabras Soria, labradores, buena gente y muy fiel. Al frente estaban Paco y Simón, dos hombres con mucho conocimiento. Cuando terminábamos iban a Leza y allí seguían. Se les pagaba un buen jornal y se les tenía “a mojado” con almuerzo, comida y cena. Dormían en casa. Los dos primeros días se comían un cesto de pan que lo encontraban de primera: blanco, tierno y abundante.

    Educados, limpios, un poco más torpes de movimientos porque el cereal no exige tareas con talento y oficio como ocurre con la viña.
    Los rendimientos eran muy inferiores. Lo que sí podemos decir es que hemos pagado buenos jornales y hemos respetado su dignidad personal.
    Después han surgido intermediarios que tienen prácticas más mafiosas.

    04-Jun-17 · 10:05 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Sois un libro por leer, un gran libro abierto. Gracias, Victoria, por abrir esa puerta de recuerdos. Saludos!!

    04-Jun-17 · 10:12 pm | Permalink
  3. Kepa Urdangarin

    Este Blog de Rioja Alavesa es… un templo de sensibilidad, buena información, cercanía, humanismo.

    Iñigo, su familia y el pueblo de Leza son tan auténticos que saben a pura verdad, aunque den ganas de decir que son seres de leyenda. De novela.

    Eskerrik asko!!!

    04-Jun-17 · 10:21 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Lo son. Auténticos. Iñigo nos cuenta cómo se va escribiendo una parte de la historia de Leza. Agradecemos mucho tus palabras, Kepa Urdangarin.
    Eskerrik asko!

    04-Jun-17 · 10:29 pm | Permalink
  5. Alberto

    Me emociona la gente que opta por la dignidad, especialmente para otros. Escucharán términos negativos (tan bellos como ilusos, buenistas, flojos, etc.) en bocas que no entienden de personas. Un abrazo sentido a ambos protagonistas de la conversación, Iñigo y Julio, de esta otra historia y otra cara del vino que bebemos con tanto placer

    04-Jun-17 · 11:36 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Gracias por tu emoción ante la dignidad, Alberto. Saludos cordiales, y un abrazo.

    05-Jun-17 · 12:26 am | Permalink
  7. Miguel Larreina

    Que figure en la etiqueta de las botellas: “yo bodeguero trabajo con personas a las que no exploto ni someto, a las que trato con la dignidad que merecen”.
    La idea de Iñigo, grande por fuera y por dentro, es magnífica.
    Estoy ansioso por leer la segunda (y ojalá tercera) entrega de este lezatarra inmenso. Estoy inquieto por ver si Julio ha podido sacar todo lo que tiene en su alma y en su cerebro. ¿Tienen futuro las pequeñas explotaciones como la suya? ¿Sobrevivirán los pueblos diminutos? ¿herri txiki infernu haundi? ¿Qué medidas propone Iñigo para garantizar el futuro de Rioja Alavesa? ¿Su UAGA hacia dónde va?

    05-Jun-17 · 8:20 am | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Miguel. En esos seis folios está impresa casi una novela. Una novela que es verdad. Como se promete al final del texto, habrá una segunda parte. No serán esas las preguntas (muy interesantes, por cierto), pero podemos pedirle a Iñigo Franco que conteste alguna por aquí, en los comentarios del Blog. Saludos cordiales y que sea una buena semana para todas y todos.

    05-Jun-17 · 8:55 am | Permalink
  9. Rosabel Argote

    Gracias por una perspectiva tan inspiradora y diferente. Los artículos y entrevistas sobre inmigración y empleo tienden a incurrir en una instrumentalización de la inmigración: instrumentalización que duele. Pareciera como si la ciudadanía estuviera dispuesta a aceptar a las personas extranjeras sólo si son útiles. De hecho, es conocido el lamentable dicho de “Queríamos que nos llegara mano de obra, pero nos llegaron personas”. Por ello, gracias, Julio, por unas palabras que nos recuerdan que los derechos humanos y la dignidad de las personas son la prioridad. Gracias, Iñigo, por haber hecho posible que ese albergue comunitario sea espacio físico y simbólico en el que dar acogida, con Humanidad, a las personas migrantes y a nosotros mismos.

    05-Jun-17 · 9:50 am | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Rosabel Argote, por tu comentario. Enhorabuena por tu trabajo en CEAR-Euskadi, inspirador y de avanzada social. Saludos cordiales.

    05-Jun-17 · 9:55 am | Permalink
  11. Iñigo

    Muchísimas gracias por vuestras palabras tan cariñosas. La verdad es que Julio ha conseguido que, recordando nuestro proyecto de “personas para personas”, haya esbozado una sonrisa, en un año tan difícil como éste para l@s que vivimos del campo. Creo que ésta, nuestra tierra, siempre se ha caracterizado por acoger bien a la gente.

    No sé si voy a saber responder a todas las preguntas que me hace Miguel, son muy difíciles y es más que probable que no sea la persona más adecuada para hacerlo, pero os daré mi opinión a riesgo de equivocarme.

    Respecto a si tienen futuro las explotaciones como la mía y por ende los pueblos pequeños de esta comarca, creo que los datos son muy testarudos y nos están diciendo que pese a una economía relativamente saneada, la población no está creciendo.

    Cada día hay menos tierra en manos del sector Primario. Algo estamos haciendo mal cuando la principal herramienta de reivindicación que tenemos, como es el sindicato UAGA, no es capaz de reunir apenas diez personas en una Asamblea Comarcal. Creo que falta CREATIVIDAD, pues tenemos mucho material humano de calidad en Rioja Alavesa.

    05-Jun-17 · 11:22 am | Permalink
  12. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Iñigo. Te agradecemos que hoy también combines campo y palabras escritas. Tus respuestas pueden ser el fuego que alimenten creatividad y debate, de los cuales todo pueblo y, en este caso, la Comarca está tan necesitada. En Rioja Alavesa cabemos todos. Todas las ideas van a ser necesarias. Es una de las bondades de la existencia en este momento de la historia de nuestro querido país. Salud.

    05-Jun-17 · 1:01 pm | Permalink
  13. Nerea

    Enhorabuena tanto al entrevistador como al entrevistado por dar a conocer este proyecto tan bonito y necesario. En un mundo donde se habla tanto de sostenibilidad y que ,en muchos casos, se aplica a proyectos vacíos de contenido …en Leza se llevó a cabo hace 20 años dando lugar a un modelo de trabajo que beneficia a ambas partes favoreciendo un clima de respeto,tolerancia y confianza que no suele ser lo que impera….y el clima, como todxs sabemos, es determinante para que salga un buen vino.

    05-Jun-17 · 10:28 pm | Permalink
  14. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Nerea, por tus palabras. Saludos cordiales.

    05-Jun-17 · 11:15 pm | Permalink

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